14 jun. 2008

Y EL VERBO SE HIZO CANTO: CUANDO CAE LA BRISA

Por Carlos Mejia Godoy

A mediados del año 1965, el Lic. Reynaldo A. Teffel me llamó a su oficina, para hacerme una oferta que –como dijo El Padrino, en la novela de Mario Puzzo- no podía rechazar. La fundación Konrad Adenauer me otorgaba una beca que me permitía, por espacio de un año, visitar las emisoras y los canales de T.V. de la República Federal Alemana (RFA), para conocer las nuevas técnicas de comunicación. Obviamente, yo acepté gustoso y en Enero de 1966, tomaba el avión de Lufthansa hacia Berlín.

Confieso que estuve a punto de regresarme al cumplirse un mes de mi arribo. Primero, por el frío. Y segundo, por las dificultades para aprender un idioma, del cual no tenía la mínima referencia.
A estos dos escollos, se agregaba el hecho de estar –por primera vez- lejos de mi familia y mi novia. Yo tenía apenas un año de “jalar” con la Somoteña de mi Corazón: Ariana Peralta, con quien habría de casarme dos años después. De ese feliz matrimonio, nacerían mis primeros hijos: Carlos Alberto y Jorge Eduardo.

En el pueblecito de Schäwich Hall, cerca de Stuttgart, recibí un curso intensivo del difícil deutsche sprache y –gracias a la solidaridad del colombiano Jorge Enrique Pulido, asesinado por el narcotráfico años después- soporté esos días realmente tortuosos.
En medio de aquel ambiente gris, atenazado entre el invierno crudo y la nostalgia, me refugiaba frecuentemente en un salón del Göthe Institut, donde un antiguo clavicordio, esperaba –como el arpa de Bécquer- la mano que llegara a darle vida. Y, casi de manera clandestina, empecé a componer una canción, mientras en la ventana el frío daba dentelladas…

Cuando cae la nieve en esta Navidad
tu recuerdo se hospeda en mi pecho prendido de amar…

Cuando regresé a Nicaragua un año más tarde, busqué a mi amigo Ricardo Palma, director de Los Rockets y le ofrecí mi balada para el repertorio de la agrupación juvenil más popular de Nicaragua. Pero Ricardo fue muy sincero: -Ve, Carlos, la melodía está bonita, pero la letra está “por los aguacates”.Qué tienen que ver estos calorazos perros de Nicaragua con la nieve de tu canción?-

El rockero tenía razón. Y asì, el texto original se quedó en una carta de cavanga. Y la canción, en formato instrumental, pasó al surco del acetato y fue estrenada en la noche del “Monje de Oro” aquel inolvidable 1968. Un año más tarde, el empresario Manuel Jirón me solicitó un tema inédito para el primer L.P. de su esposa, la gran cantante Perla Blandón. Y, parodiando mi añoranza invernal, nació esta balada:

CUANDO CAE LA BRISA

Cuando cae la brisa
que se duerme en el mar
tu recuerdo se anida
en mi pecho prendido de amar
Cuando cae la brisa
con su dulce canción
en los mudos cristales
nuestras iniciales
se enlazan de amor

Navidad Navidad
pino verde repleto de luz
si tu ausencia es un brindis amargo
mi mejor aguinaldo eres tú

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