12/1/2010

Y el Verbo se hizo Canto

LA COMUNION
(Misa Campesina Nicaragüense)

Subimos a la lomita de Mancarrón, donde muchas veces nos reunimos los miembros del Taller de Sonido Popular, para crear los textos de nuestra Misa Campesina y, posteriormente, buscar la “musiquita” adecuada. En este mirador natural de la isla más grande del Archipiélago de Solentiname, el panorama es tan hermoso, que cuando el aire de la noche es transparente, poder ver –claritas- las luces de las comarcas fronterizas de Costa Rica.

Pero ahora son las 8.30 de la mañana. Desayunamos gallo-pinto, cuajada y dos “huevitos-de-amor”. El café lo trajimos en un termo y, entre sorbo y sorbo, vamos aliñando los versos, que fluyen a lo largo de una conversación, en la que son inevitables los chistes y las anécdotas. Está llegando Felipe Peña, con su guitarra y su boina en la que brilla una estrella cumiche. “Cuando termine el taller –dice Felipe- los invito a la Milpa. Mañana desayunamos tamales de maíz nuevo, con una cuajadita que me mandaron de Papaturro”. –Vamos a la milpa, pues- dijo Humberto Quintanilla.

-Se fijan?-, dije yo, celebrando el chiripazo. Ya tenemos el coro de la Comunión: Vamos a la Milpa, a la Milpa del Señor. Jesucristo invita a su cosecha de amor… Y después del estribillo, las estrofas fueron saliendo, chorreaditas, una tras otra. Alguien, creo que Pablo Martínez, habló de sugerirle a Ernesto Cardenal que organizáramos una misa nocturna, celebrada con una fogata a la orilla del lago. William Agudelo, que tallaba un cofre con madera policromada, a solo diez metros de nosotros, metió su cuchara y dijo con su vocerrón de barítono: -No se olviden de meter a los pescaditos.
-Gracias, poeta, dije yo. Y aquí te va borona la lista:
Mojarras, guabinas, gaspares, laguneros, guapotes, robalos…Y hasta las pepesquitas de los ríos.

Volvió a intervenir Felipe:- Para mi la Comunión debe ser algo, menos estirado, menos tieso. Es como cuando esas familias encopetadas se sientan a comer y todo mundo está ”dentro-de-un-cumbo”. Es un silencio espantoso, donde sólo se oye el “chililín” de los tenedores y los cuchillos. No, ni quiera Dios. La Comunión debe ser alegre, embochinchada.

-Metele chicheros, Carluchín!- dijo el negro Milciades
Poveda, que no había hablado en toda la mañana. Y yo, en medio de aquel remolino de ideas, iba registrándolo todo en una grabadora, para después
Crear la síntesis de lo que llegó a ser uno de los cantos más jubilosos de nuestra misa descalza.



VAMOS A LA MILPA

Letra y Música
Carlos Mejía Godoy.

El pueblo se desmorona
alrededor del altar
arrimadita a la hoguera
se reúne entera la comunidad
Yo vengo de tierra-adentro
más allá de Sacaclí
traigo bellas mazurquitas
y una tonadita que la canto así

(coro)
Vamos a la Milpa
a la Milpa del Señor
Jesucristo invita
a su cosecha de amor
Brillan los maizales
a la luz del sol
vamos a la Milpa
de la Comunión

Los pescaditos del lago
nos quieren acompañar
y brincan alborozados
como encalichados de fraternidad
Laguneros y robalos
el guapote y el Gaspar
las mojarras las guabinas
y hasta las sardinas parecen cantar

Vamos a la Milpa…

La Comunión no es un rito
intrascendente y vanal
es compromiso y vivencia
toma de conciencia
de la cristiandad
Es comulgar con la lucha
de la colectividad
es decir: yo soy cristiano
y conmigo hermano
vos podés contar

Vamos a la Milpa…

Y el Verbo se hizo Canto

MISKITO LAWANA
Misa Campesina Nicaragüense

Desde que me propuse escribir nuestra Misa, siempre tuve “entre ceja y ceja”, que la Costa Caribe tenía que estar presente en esta obra. Se me ocurrió, incluso, que en el “Credo” –por ser uno de los segmentos más jubilosos- debía haber una estrofa en inglés criollo. Más tarde, deseché esa opción y pensé aliñar en el “Kyrie” tres frases con el “Señor, ten piedad” en las tres lenguas indígenas del Atlántico: miskito, rama y mayagma.

Estaba en esa disyuntiva, cuando apareció por Nejapa Roberto Sánchez Ramírez, uno de los más beligerantes colaboradores de la Misa y, al percibir que yo andaba con “la tema” de introducir algo de la Costa Caribe, tuvo una solución salomónica. Con ese instinto híbrido de poeta-periodista, me dijo categórico: Ya tengo “la piedra”. Vamos a hablar con el Padre Goyito.

Cuando Roberto se refirió al Padre Goyito, pensé: Este debe ser un curita de Niquinohomo, de Catarina o del Diriá. Es más, pensé: Su apellido debe ser Ñurinda, Potoy o Pupiro. Y con esos elementos, que bailoteaban en mi mente, hasta le inventé una fisonomía al Reverendo Goyito: ñato, pelo chuzo, chinegro y con cuatro pelos en el bigote.

Mi amigo masatepino, me llevó a una residencia de clérigos, en el Barrio Bolonia. Nos sentamos en una salita espaciosa y mientras yo observaba un ícono dorado de la Virgen del Socorro, Roberto me dice: Ve, Carlos, te presento al Padre Goyito. Y en vez del hombrecito “tapón de chilero”, que yo imagino, lo que tengo enfrente es a un hombrón de ojos azules, abundante cabellera y una barba entrecana, que le da un aspecto bíblico. Y en el friso de aquel rostro profético, la sonrisa de un niño.

-“Cristo ya nació…en Palacagüina” –me saluda cantando en perfecto español- Y mientras me abraza, dice con cálido acento: -Mucho gusto de conocerte, Carlos. Sentáte y platiquemos. Un cafecito?
Un té de limón? O unos pijibayes con sal y chile cabro?- Gracias, Padre, voy con el cafecito- Y mientras Roberto se rifaba con los pijibayes, se sonrió malicioso como diciéndome: -Caíste como somoteño…!!!

EL Padre Gregorio Smutko era un sacerdote norteamericano de la orden capuchina. No tenía necesidad de ponerse hábito, mucho menos ceñirse el cordón seráfico, para darnos cuenta que en su mirada gravitaba el espíritu de San Francisco de Asís. A sus estudios teológicos, añadía un doctorado en antropología. Dominaba tres idiomas europeos y además hablaba correctamente las tres lenguas del Caribe nicaragüense: el rama, el mayagma y el miskito, idioma que asumió con tanta pasión, que llegó a escribir un Diccionario, que hoy se utiliza en Bilwi, Waspán y otras zonas del Atlántico.

Le comenté la importancia de insertar un canto religioso del Caribe nicaragüense, dentro de la Misa. El, con esa humildad de los “ pocos sabios que en el mundo han sido” –según las palabras de Fray Luis de León- no dudó en conectarme con la persona idónea, a través de quien la comunidad miskita estaría dignamente representada.

-Mirá, Carlos, dijo mansamente. Este es Anselmo Nixon, auténtico Delegado de la Palabra. No le hagás caso al “apellido”, añadió socarronamente. El sabe más de cien canciones anónimas-. Anselmo me extendió su mano rústica y minutos después chineaba una guitarra. De su boca de dientes blanquísimos, brotó el Miskito Lawana, la tonada religiosa que hoy,
Se canta en más de cuarenta países del mundo, sin alterar una sola tilde de su hermoso texto.







MISKITO LAWANA

Canta: Anselmo Nixon
Recop. P. Gregorio Smutko

Miskito nani ba wan walaja
swak sakan storka na pain wali bangwaia
wan aisa purara ai kupia pihni ba
Miskito nesanka ban yamni munisa.

Wan dama Ebraham pain kasak luki kan
Ba mita witinra God bui brisata.
Miskito nani sin pain kasak luki ba
wan aisa purara yamni wan brisa na.

Wan dama Ebraham God bui aisata
Ai waihla nanira sut pura luisa
God mita yawonra sin baku takan sa
Won waihla nanira sut pura luisa.

Y el Verbo se hizo Canto

CANTO DE DESPEDIDA
Misa campesina Nicaragüense

Gaspar García Laviana había llegado de Asturias. Era un joven sacerdote que pertenecía a los Misioneros del Sagrado Corazón. Lo conocí en Rivas, al frente de su parroquia, en Tola. Siempre alegre, dinámico, audaz, optimista. Desde el primer momento, me di cuenta de que se había enamorado de Nicaragua. El mísmo me confesó:” Fue un amor a primera vista. El paisaje me maravilló desde que empecé a recorrer este país, del cual tenía una idea muy vaga. Pero cuando conocí a la gente, cuando empecé a trabajar con los pobladores de Tola, vino el “flechazo definitivo”. Entonces me percaté de que valía la pena dar la vida por este pueblo”.

Intenté llamarle Padre García, pero me conminó :-Si me decís Padre, yo te clavo el Don Carlos “ipso facto”. Así que vos escogés-. Ante semejante amanaza, no tuve más remedio que decirle Gaspar –a secas- como en Tola le llamaba todo el mundo, incluidos los niños.

Nuestra amistad se acrecentó durante mis visitas a los pueblos del sur, mientras pepenaba, de comarca en comarca, las diversas expresiones folklóricas soterradas por el olvido. Gaspar fue mi cómplice en esa apasionante aventura y cuando se enteró de que ya andaba entotorotado con La Misa Campesina, tuve en él a uno de los más apasionados colaboradores. Y algo que quiero aquí dejar bien claro: Y es que dicha obra prácticamente estaba terminada. Sólo faltaba el Canto de despedida. Con los muchachos del Taller de Sonido Popular nos instalamos en la Casa Comunal de Tola y en una hermosa tarde salieron las dos primeras estrofas y el coro: “No es chiche decir adiós,cuando la alegría es tanta…”

A mediados del año 1978, cuando recorríamos todas las regiones y provincias de España, haciendo la tapisca de nuestros éxitos discográficos, recibimos la noticia: Gaspar García Laviana ha regresado a su tierra natal, Asturias. Pero no viene a pasar vacaciones, como otras veces. Viene a despedirse de su familia y de sus amigos, ya que ha tomado la firma decisión integrarse a las fuerzas guerrilleras que combaten en el Frente Sur. Hablé con nuestro manager, para suspender tres galas en Extremadura y viajar a Asturias, donde el Padre García Laviana venía a celebrar su última misa.

Ya para entonces, nuestra obra era ampliamente conocida en la Península Ibérica. Y en la iglesia parroquial de La Felguera, frente a la cuenca minera de Tuilla, con la participación de un orfeón de niños asturianos, Gaspar cantó con nosotros la más hermosa Eucaristía que hemos celebrado. En la Homilía, el sacerdote leyó aquella emotiva estampa
En la que Cristo expulsa a latigazos a los mercaderes del templo. Basándose en dicho pasaje, Gaspar explica que él únicamente seguirá el ejemplo de Jesús, integrándose a la lucha de todo un pueblo, contra quienes han convertido a Nicaragua en una cueva de ladrones.

Y mientras entonábamos, “con un torozón en la garganta” el Canto de despedida, centenares de familiares ,vecinos y amigos de Gaspar desfilaron ante el altar, para darle un abrazo y desearle lo mejor en su heroico desafío. Muchos derramaron lágrimas. Gaspar lucía su mejor sonrisa, como si se preparaba para una fiesta. Y tenía razón. Porque la lucha libertaria es la más hermosa de todas las fiestas.

CANTO DE DESPEDIDA
Letra y Música
Carlos Mejía Godoy


No hay cosa más bonita que mirar
a un pueblo reunido
que lucha cuando quiere mejorar
porque esta decidido
no hay cosa más bonita que escuchar
en el canto de todos
un solo grito inmenso de fraternidad

(CORO)
No es chiche decir Adios
porque la alegría es tanta
aquí siento un torozón
en mitad de la garganta
pero toda esta cabanga
va a ser pronto una sonrisa
cuando todos regresemos
a la Misa Campesina

Qué cosa más bonita contemplar
a la Chenta Calero
con sus cuatro chigüines
y Gaspar, su alegre compañero
de aquí puedo mirar al pescador
Presentación Ortiz
con toda su familia cantando feliz

(CORO): No es chiche decir Adiós…

Al golpe de las palmas la canción
va agarrando más fuerza
para que en todos vibre la emoción
y se haga más intensa
al golpe de las palmas se sabrá
que somos mucha gente
y si estamos unidos
nadie nos maverá

(CORO):No es chiche decir Adiós…

Juntemos nuestras manos para estar
unidos nuevamente
en este enorme lazo de hermandad
de amor nicaragüense
juntemos nuestras manos para hacer
una muralla fuerte
que defienda por siempre la comunidad

(CORO) No es chiche decir Adiós.

Y el Verbo se hizo Canto

Y EL VERBO SE HIZO CANTO
Especial para Magazine por Carlos Mejía Godoy

MADRE NICARAGÜENSE

A lo largo de mi vida, como artesano de la palabra y el sonido, he escrito unas cuantas canciones dedicadas a la mujer, en su condición de madre.

Antes de la Revolución, envueltos en aquella maravillosa aura de entusiasmo juvenil, sólo bastaba mirar a nuestro derredor y ahí mismo teníamos a mano el tema nuestro de cada día: las heroicas campesinas, las esclavizadas obreras, las vivanderas de los mercados, las cocineras, las oficinistas. Y, por que no?
Las amas de casa haciendo milagros con el escuálido presupuesto, para dar de comer a la marimba de chavalos.

De modo que, lo confieso! La primera canción en homenaje a la madre, se llamó ENTRE LOS ESCOMBROS y me basé en un hecho real que me contó un amigo “terremoteado”: Su madre trabajaba como empleada doméstica de una rica familia muy adinerada. La noche del sismo, todos andaban en una boda en Chinandega. La residencia, situada sobre la Calle de El Triunfo, quedó reducida a cenizas. Los dueños de la casa, al regresar de Occidente, intentaron remover algunos escombros,en busca de Doña Herminia. Pero fue en vano. Salvando algunos enseres, se trasladaron a vivir a Granada, donde también eran dueños de una casa en la Calle de El Consulado. Martín Tovar, que me contó su tragedia, se quedó sentado en una piedra durante tres días con sus noches. A veces, se dormía en el dintel de alguna casa vecina.Y muchas veces se despertaba sobresaltado, creyendo oir la voz de su madre, que le imploraba rescatarla.

Este vals, fue grabado con éxito por mi amigo César Andrade, en los Estudios Centauro de Lorenzo “El Chocoyo” Cardenal. Dos años más tarde, mientras participaba en una actividad con el Grupo “Gradas” en el Barrio Isabel Urbina, dos patrullas de la G.N. nos cercaron y amenazaron con disparar si no nos dispersábamos. El jefe de los Becat dio la orden de arrebatarme el acordeón. Y una señora gordita, con un lunar de pelo en la mejilla se enfrentó valientemente a los soldados y agarrando ella el instrumento, les dijo:-Primero me matan, pero no tocan este calache, que es el machete que le da de comer a este chavalo-.

La actitud de la valiente mujer contagió a más de cien personas, quienes formaron un círculo para protegerme. El jefe de la patrulla, un flaco con traje camuflado, hizo tres disparos al aire para intimidar a los manifestantes. Nadie se movió. Fueron segundos de hierro para mí, metido en el ojo de aquel huracán. El oficial nos dio cinco minutos para que todo el mundo se fuera a su casa. Esa tarde, me escondieron en una casita tan humilde, que había que agacharse para entrar. A las 8 de la noche, de solar en solar, de casa en casa, me fueron sacando. La gordita del lunar de pelo en la mejilla hoy tiene su tramo de verduras en el Mercado Huembes. Se llama Marta Asucena Taleno. Tiene tres hijos, ocho nietos y un corazón de cien kilates. Hoy le dedico esta canción.

MADRE NICARAGÜENSE

Madre nicaragüense, madre de mi tierra
forjada en el tenaz crisol del sacrificio
vengo a entregarte, madre, este canto sencillo
hecho de milpa, de montaña y de río

Madre nicaragüense, madre proletaria
que lavas ropa ajena para que el hijo estudie
madre del ferroviario, del hermano minero
que lentamente muere, rompiendo el pedragal

Madre nicaragüense del barrio marginado
madre del pobre obrero, madre del pescador
madre del campesino, esclavo del arado
que va multiplicando la hacienda del patrón

No llores madre mía, tus lágrimas enjuga
la noche se termina, olvida ya el ayer
porque tras la montaña viene creciendo el día
que trae la alegría de un nuevo amanecer

El llanto de ese niño, que irrumpe en las cañadas
bajando por los cerros se precipita al mar
es el potente grito feliz del hombre nuevo
fermento luminoso de nuestra sociedad

Homenaje a Camilo Zapata - Por Carlos Mejia Godoy

CLARINEROMAYOR…HASTA SIEMPRE !!!

La noticia cayó como un “rayo-en-seco”. Aún cuando iba a cumplir sus 92 años el 25 de Septiembre y conocíamos su delicado estado de salud, agravado por el anzheimer, me negaba a imaginar una Nicaragua sin mi querido y entrañable Maestro Camilo Zapata.

En una entrevista, expresé hace algún tiempo, que yo tuve el privilegio de conocer personalmente a los cinco “baqueanos”, que me mostraron desde mi juventud el camino fecundo del amor a Nicaragua: El Profesor Carlos A. Bravo, desde sus charlas dominicales de Radio Mundial. Don Salvador Cardenal, creador de esa Universidad del Aire que fue Radio Centauro y posteriormente Radio Güegüence. Jaime Incer Barquero, con su pasión científica, mostrándonos la piel de Nicaragua. Pablo A. Cuadra convocándonos a la cultura y al humanismo, desde la Prensa Literaria. Y-por supuesto- el hombre que con su Caballito Chontaleño puso la primera piedra de ese edificio que ya es sólida arquitectura, inspirada en los elementos esenciales de nuestro Son de Marimba.

Desde l955, mientras estudiaba en el Salesiano de Granada, descubrí la chimbarona alegría de El Nandaimeño. Un año más tarde, desde el Seminario Nacional, me inundó la gracia decidora y galante de El Solar de Monimbó. Y cuando empecé a trabajar en la Radio, recién bachillerado en León, me dejé contagiar por una obra fecunda, que rebasando los linderos del canto regional, incursionaba en ritmos universales con maestría. De manera que al recalar en Managua, trabajando en Radio Mundial y la Corporación, tuve una visión más profunda de nuestro máximo cantor. Otto de la Rocha me lo presentó días antes del terremoto. Y quiero expresarlo con más énfasis que nunca: Lo que más me impactó del Maestro fue su modestia, aliada a su temperamento alegre y juguetón. Yo le decía respetuosamente Don Camilo y él me regañaba diciéndome con gesto amenezante: Si me volvés a decir Don, estás levantando un muro para que dejemos de ser amigos y colegas.

Colega yo? –me pregunté- un chavalo veinteañero, autor de un par de cositas insignificantes?. Pero él tuvo la deferencia de ofrecerme su amistad, de la cual he tratado de ser merecedor, siguiendo su ejemplo de ética y estética. Exigente con su obra musical y riguroso con su calidad humana. Y es que, para ilustrarlo con un ejemplo, Camilo jamás anduvo reclamando nada para él. Que yo sepa, nunca se le vio tratando de demostrar que él era el verdadero fundador del son nica. Enemigo de la vanalidad de quienes se erigen como Reyes, Emperadores y Príncipes del Pentagrama nacional, se limitó a ejercer su oficio, con la misma sencillez con que asumió su trabajo de topógrafo, recorriendo todos los poros de nuestra geografía.

Recuerdo cuando, desde el Clan de la Picardía, se me ocurrió llamarle “Clarinero Mayor del Son Nicaragüense”. Se tiró una carcajada sonora y aceptó el invento –según sus palabras- “clarinero, pues bien, porque soy zanate. Y mayor porque ya voy pasando de los quince”. Y ese era él. Sencillo, llano y transparente. Por eso, ahora que se nos ha marchado, para integrar el Coro de los Querubines, quisiera imaginar el recibimiento que habrán de tributarle sus colegas. De seguro saldrán a abrazarlo: el genial “Oreja de burro”. El Zenzontle Erwin Krüger, el Chichiltote Victor M. Leiva, el Jilguero Tino López, el Pijulito Justo Santos y todos los finados de nuestra República de Pájaros. Por eso le decimos, desde su Nicaragüita:

Clarinero mayor…buen vuelo !!!

Y el Verbo se hizo Canto

ORATORIO A LOS MARTIRES DEL
23 DE JULIO

Obra inédita de Carlos Mejía Godoy

LA PREMONICION

Era el 23 de julio
en León de Nicaragua
se apagaron las farolas
y se encendieron las máquinas
la catedral echó al aire
el bronce de sus campanas
convocando a los creyentes
a la misa esta mañana

La fuentecita del parque
bisbisea una plegaria
mientras Jeréz parpadea
con las pupilas cansadas

Nada parece romper
la quietud de esta mañana
y en el cuartel frente al parque
una cascabel reptaba

Era el 23 de julio
en León de Nicaragua
se despertó muy oscuro
la Mariita Villalta
se persignó despacito
al abandonar la cama
y tentando entre las sombras
alcanzó a abrir la ventana

Con la chispa de un lucero
que en el cielo titilaba
la Mariita encendió
su fogón allá en Subtiava

Nada parece romper
la quietud de esta mañana
y entre los dos tenamastes
la burusca crepitaba

Era el 23 de julio
en León de Nicaragua
el joven Luís Quintanilla
vino desde Totogalpa
se tomó su cafecito
con pupusas segovianas
quiere estudiar medicina
y ser útil a la patria

Se pasó la mano izquierda
por la cabeza rapada
mientras leía sonriente
la papeleta rosada

Nada parece romper
la quietud de esta mañana
y un parlante callejero
anuncia con voz bien clara:

“Atención mucha atención. A todos los estudiantes universitarios se les invita al tradicional “Desfile de los Pelones” que este año estará dedicado a los “Mártires de El Chaparral”, inmolados por la liberación de Nicaragua. Todos a protestar contra este nuevo crimen de la dictadura Somocista. Hoy, a partir de las 3 de la tarde los esperamos en la Avenida Universitaria, donde se iniciará el recorrido…”

LA MASACRE

Sonaron las 5 en punto
en todita Nicaragua
junto a la esquina de Prío
un pelotón de la guardia
frente de los cascos de acero
las cabezas rasuradas
frente a la bala siniestra
la juventud desarmada

Sonaron las 5 en punto
en todita Nicaragua
cuatro cabezas truncadas
frente al altar de la Patria

Cayó la tarde de julio
herida por bayonetas
yo vi ese rugiente río
musitando en las cunetas

Sangre nieta de la sangre
de Subtiava y Monimbó
tributaria de la arteria
que en Matagalpa brotó

LETANIAS DE LA SANGRE DERRAMADA

Sangre de estudiantes
sangre generosa
sangre que salpica
nuestra Nicaragua

Sangre de estudiantes
Sangre libertaria
sangre sangre pura
savia de la Patria

Sangre
sangre enamorada
sangre
sangre constelada

Sangre
sangre pura.
sangre
sangre sacrosanta
savia de la Patria.

Y el Verbo se hizo Canto

MURAL SONORO A LOS HÉROES DE LA PATRIA Parte 1

Hace 8 años, mientras cantaba en uno de mis conciertos, el hermoso corrido de Tino López Guerra: “Nicaragua Mía”, caí en la cuenta de que era la única canción popular en la que se mencionaba a un icono de las celebraciones patrias en septiembre: Rafaela Herrera.

Pregunté a mis amigos musicólogos, historiadores y diletantes de la música y la literatura. Y nadie, absolutamente nadie me habló de canciones dedicadas a José Dolores Estrada, a Andrés Castro, Enmanuel Mongalo u otros símbolos nuestra soberanía.

Entonces, en lugar de escribir en el “Muro de las lamentaciones” mi reflexión sobre dicha orfandad, me dije: Hay que ponerse a trabajar desde ahora en una Cantata u Oratorio, dedicada a los representantes de nuestra dignidad nacional. Y así nació el “Mural Sonoro a los Héroes de la Patria”.

La primera piedra de este trabajo fue el “Corrido a Rafaela Herrera” y posteriormente escribí “La piedra de Andrés”. Con esos dos temas inicia uno de mis sueños más queridos, que una década después, he logrado sintetizar: 20 canciones que estrenaré en el Teatro Nacional Rubén Darío el próximo 10 de septiembre.

En las siguientes entregas de MAGAZINE, iré publicando textos de otros temas que integran este mosaico, donde cada trova es un pedazo de nuestra historia.

RAFAELA HERRERA

Año de mil setecientos
sumando sesenta y dos
en el antiguo castillo
llamado la Concepción
tuvo lugar un suceso
de grata recordación

En el borde de la muerte
se encuentra el gobernador
don Pedro Herrera es el jefe
de este reducto español
asediado por piratas
del reino inglés invasor

(CORO)

En mi tierra Nicaragua
está cantando el San Juan
en sus cristalinas aguas
de transparencia total
se refleja la grandeza
de la historia nacional

Cuando los barcos ingleses
amenazan con pasar
Don Pedro el jefe de plaza
acaba ya de expirar
la Rafaylita les dijo:
No hay tiempo para llorar

Al frente de los soldados
que integran la guarnición
la gallarda Rafaela
enfrenta la situación
y con audacia suprema
ella dispara el cañón

(CORO)
En mi tierra Nicaragua…

La noche avanza en el río
hay un silencio total
una trinchera de fuego
apareció en el raudal
huyendo despavoridos
los invasores se van

Palomita patacona
palomita poponé
vos que sos de aquella zona
donde una vez me inspiré
decile a la Rafaylita
que nunca la olvidaré

(Coro) La tierra en Nicaragua…


LA PIEDRA DE ANDRES

Desde la noche cerrada
de tiempos sin calendario
vienen hablando las piedras
su lenguaje milenario

Habla la piedra tallada
de la pirámide egipcia
habla la calle empedrada
que lleva al palacio del Inca

Pero la piedra que a mí
me emociona desde siempre
es la piedra que lanzó
el David nicaragüense

Aquella heroica alborada
del 14 de Septiembre
Andrés tiró su pedrada
contra el Goliat prepotente
y en los muros quedo escrita
la dignidad de mi gente
El azteca sacerdote
sobre la piedra sagrada
rompe el pecho de la virgen
con el puñal de obsidiana

Y en los viejos petroglifos
quedó la historia plasmada
códices de sangre y fuego
en el alma americana

(CORO)

Pero la piedra que a mí
me emociona desde siempre
es la piedra que lanzó
el David nicaragüense

Aquella heroica alborada
del 14 de Septiembre
andrés tiró su pedrada
contra el Goliat prepotente
y en los muros quedo escrita
la dignidad de mi gente.

Y el Verbo se hizo Canto

MURAL SONORO A LOS HEROES DE LA PATRIA-

En la entrega anterior, les ofrecimos los textos de las canciones dedicadas a Rafaela Herrera y Andrés Castro, que fueron el embrión de lo que hoy es una obra integral, dedicada a los hombres y mujeres, protagonistas de la gesta libertaria contra los enemigos de Nicaragua.

Para esta edición, he escogido un par de creaciones, que intentan plasmar dos momentos decisivos de la Guerra Nacional contra el filibustero William Walter: La Batalla de San Jacinto y la Quema de Granada, ejecutada por el ilustrado mercenario Charles Friederick Heningsen.

Quiero dejar aquí constancia del talento y la ejemplar laboriosidad de los cinco arreglistas nicaragüenses, quienes –a pesar de la lucha contra reloj, para estrenar esta obra el 10 de Septiembre en nuestro Teatro Rubén Darío-, fueron capaces de embellecer con su excelencia musical, los trazos melódicos de este trovador somoteño. Ellos son: Raúl Martínez, Hugo Castilla, Pancho Cedeño, Eduardo Araica y Julio Vásquez. Gracias, Maestros…!!!

La Quema de Granada

Mi nombre es Charles Friederick
mi apellido: Henningsen
aunque nacer en Suecia
ser de la United State
decir soy mercenario
mucho falso ese cuestión
porque yo estar defendiendo
los ideales de la Unión

AQUÍ ESTAR LISTO MI GENERAL
SOY SOLDADO PREPARADO
PARA SER SU VOLUNTAD
PORQUE SU CAUSA
VENIR DE DIOS
USTED SER EL ELEGIDO
PARA SER EL REDENTOR

Nuestro Unión Americano
tener lider de verdad
el llamarse William Walker
ser un héroe Nacional
con sus ojos amarillas
el ver siempre más allá
como los gatos de monte
mirar en la oscuridad

Aquí estar listo...

La divina providencia
con su sabia desición
escoger mister Guillermo
para su Santa misión
el decirme: Federico
si venir conmigo al sur
you ganar bonita money
Nicaragua es biuri-ful

Aquí estar listo...

El my dear William Walker
very greit very sagáz
el poner mensaje urgente
una orden militar
mi no hacer un comentario
mi cumplir con el misión
y en cuero de venado
mi grabar esta inscripción

ORDEN CUMPLIDA MI GENERAL
LA SULTANA DE LOS LAGOS
LA GRANADA SEÑORIAL
ES UNA HOGUERA MONUMENTAL
ALELUYA MISTER WALKER
QUE NERON SE QUEDO ATRÁS

“LA BATALLA DE SAN JACINTO”

La luz se filtra dulcemente
Entre las ramas de un ceibón
Y el General Estrada, allá en la Casa Hacienda
Con su estado mayor
Extiende el mapa sobre la rústica mesa
Y a la luz de un candil, colgado de un mecate
Expone la táctica a seguir, si hay un combate.

Las chicharras, los pocoyos se han callado
Se derrama en los cerros la alborada
Y una tenue neblina,
Envuelve con sus gasas la colina
Y un zanate tornasol esponja su plumaje
Entre el tupido ramaje de un recio guapinol

De pronto, como una tromba trágica y letal
Se oyen los tiros que muerden las piedras del corral
Son los filibusteros que siembran el terror
Al frente viene Watking
Y por los flancos Mooligan y el jefe Byron Cole

Dos horas de sostenido combate desigual
Los humildes fusiles enfrentan al canalla criminal
El bravo Tata Lolo, con mística y honor
Dirige la batalla, enfrenta la metralla
El pueblo esta venciendo al invasor

ORQUESTA: (Puente inspirado en el primer motivo)

De pronto, como una fiera tormenta tropical
Tiembla la tierra, nadie sabe qué será
Una enorme manada de caballos patriotas
Invaden la pradera , hieren piedras y rocas
Incendian con sus crines la brisa matinal.

Dos horas de sostenido combate desigual
Los humildes fusiles, enfrentan la canalla criminal
El bravo Tata Lolo, con mística y honor
Dirige la batalla, enfrenta la metralla
El pueblo está venciendo al invasor.

Y el Verbo se hizo Canto

ANTOJITOS NICARAGUENSES

Mi padre, Chas Mejía, era –como ya he expresado en tantas ocasiones- un malabarista del habla nicaragüense. En su conversación, no sólo aparecían los dichos y refranes, sino palabras y frases que eran de su particular invención. Yo diría que, así como preparaba una “boquita”, para tomarse un trago de ron, haciendo de un acto tan simple un auténtico ritual, igualmente se preparaba anímicamente para relatar una anécdota o un pasaje de la vida real. Obviamente, jamás narró un
cuento igualito. Aderezaba sus historias con nuevos ingredientes, improvisando siempre en forma magistral.

Clasificaba la belleza femenina, de acuerdo a la familia de las aves. De hecho, él fue el primer avicultor empírico nicaragüense. Cuando veía venir a una señorona alta, sesentona, bien emperifollada, decía a “sotto voce”: Te busca Doña Chompipona. Pero si la dama era hermosa, guapa y entradita en carnes, no vacilaba en decir: Ahí viene una paloma de Castilla. De acuerdo a su nomenclatura, iban apareciendo las “azulonas”, las “chiricas”, las “alitas blancas” y por qué no? Hasta alguna “zanatita pizpireta”.

Pero aquel día, Chas Mejía me rompió los esquemas. De la esquina de la Chepita Valle, en Somoto, se cruzó –en diagonal perfecta- una chavala no mayor de diesiocho años. Cuando la vi caminar en dirección a la acera de mi casa, llamé con confianza a mi viejo, quien en ese momento atendía la pulpería. –Venga, papá- le dije con voz emergente. -Azulona a la vista!-. El, muy sereno, se acercó a la puerta y al ver aquella criatura angelical, sólo atinó a decir:- No, Carlitos. Esta es una “cosita-de-horno”.

Horas después, en uno de mis cuadernos de apuntes, florecía una canción nueva. Curiosamente, fui aliñando en versos, las virtudes de la mujer nicaragüense, con las comidas típicas del Pacífico. Así, junto a la naricita respingada de la Tencha Alaniz y el modo-lindo de la María Tete, miraba esas rosquillitas somoteñas, únicas, crujientes, nadando en el café. No sé por qué razón, mi imaginación saltó del Norte al Sur y me imaginé disfrutando un delicioso curbasá bajo un palo de mango, camino de Apompuá. Luego viajo a Cuajiniquil, comarca de Terrabona. Después a Masatepe, para sentarme a disfrutar un típico mondongo en el Barrio Veracruz. Y, como acotumbra mi entrañable amigo
Franco Peñalba, lo pido “desarmado”: aquí la sopa, allá las verduras y por acá las toallitas con su chilito congo.

Y cada vez que en nuestra Casa de conciertos o en cualquier lugar, me solicitan los “Antojitos Nicaragüenses”, elevo una jaculatoria al Creador y le pido, igual que el Güegüense: Matateco Dio mispiales. Que guarde en su santo seno a mi padre Chas Mejía Fajardo, el genial fabulador, quien con su incesante picardía me dio los nutrientes para escribir estas trovas.


ANTOJITOS NICARAGÜENSES

Letra y Música: Carlos Mejía Godoy

Me gusta a mí la cara de la Tencha Alaniz
Eso respingadito que tiene en la nariz
Me gusta el modo lindo de la María Teté
Me gustan las rosquillas nadando en el café

Me encanta una chelita que ví en Cuajiniquil
Los ricos huevos-chimbos que hacen en Estelí
Me gusta la cajeta de leche o zapoyol
Del Sauce los buñuelos de Tisma el requesón

Estos son antojos muy nicaragüenses
Así pizpireto mancuncho y corneto me quiero casar
Con una chavala de aquí del lugar
Entre las presentes quién es la valiente que se va a rifar
No hay cosa más sabrosa que comer curbasá
Bajo un palo de mango camino de Apompuá
Un trago de cususa al filo de un chojín
Allá por las piñuelas de Magdaleno Ortiz

Si acaso te propongo a Masatepe ir
Vas a probar mondongo el mejor del país
Un plato copeteado servime pronto Inés
Si no tiene tufito mejor no me lo des


Estos son antojos muy nicaragüenses…

Me gusta la cintura que se gasta la Tirsa
Tan linda y tan menuda como la de una avispa
Me encantan las güirilas saliendo del comal
Con cuajadita fresca de ay de Santo Tomás

Me gusta la prestancia de la Ña Genoveva
Parece en elegancia la torre de Jalteva
Pero hay un detallito de viaje que la friega
Ese lunar de pelo en el tronco-e-la oreja

Estos son antojos muy nicaragüenses…

MERCEDES SOSA: ONDA EXPANSIVA DE AMOR Por Carlos Mejia Godoy

Aprendí a querer a Mercedes Sosa, desde que tuve en mis manos aquel primer disco, donde su voz se desataba- rauda y libre- entonando “Canción por todos” y “Luna Tucumana”, como si ambos temas hubiesen sido escritos por ella. Y es que Mercedes tenía la capacidad de apropiarse del sonido y la palabra, reinventando en cada tonada toda una arquitectura sonora, que entregaba gozoza en cada sílaba, en cada verso. Quién me diría, que una década después, habríamos de confluir en el Festival de La Humanité, en París, la capital de Francia. Cantó La Nicaragüita con nosotros y bajo una lluvia de claveles rojos, me apretó con un abrazo en el que sentí toda la energía de su corazón enorme y solidario.

A raíz del triunfo revolucionario, llegó por primera vez a Nicaragua y desde el escenario del Teatro Rubén Darío fue desgranando esa milpa de cantos, arrancando aplausos y lágrimas. Al visitar este país nuevamente, la recibimos en la Casa de los Mejía Godoy, cuando ésta estaba situada en Colonial Lo Robles. Disfrutó nuestras comidas típìcas y tuvo palabras de elogio para las rosquillitas somoteñas.

Un día mi amigo Chalito Mántica me llamó para darme una gratísima sorpresa: “Carluchín, agarrate duro. Te voy a dar una noticia de infarto. La Negra grabó el Credo de la Misa Campesina”. Creí que se trataba de una negrita de Nandaime, una chavala que en esos días andaba del timbo al tambo, con un folder repleto de canciones, en busca de patrocinio para sacar su primer disco. Yo me emociono cada vez que alguien, conocido o desconocido, graba un tema de mi autoría. Pero cuando Chale destapa el nacatamal y me dice que Mercedes Sosa y la famosa griega Nana Muskuri fundieron sus voces para incluir en un CD el mentado Credo, no podía dar crédito a tamaña noticia. Mi tocayo, zorro del mismo piñal en el terreno de las emociones, me pegó el tiro de gracia: “Venite ahorita a Video Arte y te llevás el disco”.

Son muchas las anécdotas que se arremolinan, cada vez que pienso en esta entrañable Hermana Mayor del Canto Latinoamericano. Y debo confesar que cuando Norma Helena Gadea me confirmó la noticia de su muerte, mientras desayunábamos en El Guapinol, la finca de su padre Heriberto, en Ocotal, sentí un impacto tan demoledor, que no tuve ánimo para derramar una sola lágrima. Pero al día siguiente, cuando en Canal Sur vi a Mercedes sumida en su sueño definitivo, recibiendo el homenaje de aquel inmenso río de argentinos, desfilando ante su féretro, ya no pude contener el llanto. Sobre todo en el momento en que un humilde gaucho, luciendo todos sus arreos, se acercó a darle un beso en la frente.

Las bombas atómicas, cuando estallan, crean un hongo infernal, cuya onda expansiva va segando la vida por doquier. Cuando una mujer enorme y sencilla –como Mercedes Sosa- deja esta mundo, su ausencia se convierte en una Onda de luz, que nos envuelve a todos los que la conocimos y amamos.Porque Mercedes era eso: una explosión de ternura, pasión, amor y solidaridad. En el centro del escenario, ejecutando su bombo legüero, nos mostraba en su voz, todos los registros de todos los pájaros libres de América. “Salgo a caminar, por la cintura cósmica del Sur…”. Y de hecho, era capaz de llevarnos de la mano por todos los caminos del Continente, desde el Río Bravo hasta la Antártida. Porque desde su garganta, crecía un delta de coraje y energía. Y ahí estábamos todos, viendo transitar –no en la alfombra roja del evento estúpido y banal, sino en el ancho camino de la dignidad- al viejo Atahualpa Yupanqui, a la hermosa Chabuca Granda, a la genial Violeta Parra, al Neruda planetario del Canto General, recitando sus odas, desde las alturas de Machu Pichu.

Seguí caminando, hija del cobre y el estaño, del viento y de la lluvia. Seguí cantando, hermana del río y de la pampa, la cordillera y el llano. Seguí repartiendo todos los colores violentos de tu poncho. Seguí pariendo poemas y canciones. Nada ni nadie apagará tu sonrisa. Gracias Mercedes por tu vida, que nos ha dado tanto…

Carlos Mejía Godoy

Y el Verbo se hizo Canto

NENA

Después de obtener mi título de Bachiller en el Colegio Calasanz de León, ingresé a la Facultad de Derecho en esta misma ciudad. Pero en las vacaciones de Diciembre, me puse a jalar con una bella somoteña, que había sido mi compañera de estudios de primaria en la Escuela Privada de la Niña Mercedes Alfaro. Me refiero a Ariana Peralta Ríos, con quien habría de casarme años más tarde.

Ariana, una brillante exalumna, egresada de La Asunción de Managua, fue la inspiradora de mis primeras canciones. Mientras ella estudiaba en la UCA, en Managua, yo combinaba mis estudios de Leyes, laborando como locutor y productor de programas en Radio Atenas y Radio Darío en León. En esta emisora hice contacto con el “Poeta Descalzo”, nombre con que se conocía a Antenor Sandino Hernández. Su soneto “María de las Mercedes” fue una revelación lírica, que una década después influiría en mi canción “Aquel almendro de onde la Tere”.

Me trasladé a Managua, ya que me sentía profundamente enamorado. Tuve la suerte de conocer a la Sra. Pinita Pérezalonso, quien me dio la oportunidad de trabajar con ella en Radio Mil. De ahí pasé a la R.R., a la Continental y posteriomente a La Mundial, donde aproveché el notable magisterio de dos grandes de la Radiodifusión: El Profesor Julio C. Sandoval y el extraordinario y versátil Don José Castillo Osejo.

Una tarde, después de terminar nuestras labores con el Cuadro Dramático, mi entrañable amiga Naraya Céspedes me llama con el “tililín” de un manojo de llaves: -Venga, Carlitos, siéntese al piano y regáleme Candilejas-. Yo pensé: El cipote llorón y la china que lo pellizca. Y después de dedicarle a la consagrada actriz esa pieza de Charles Chaplín, la hice cómplice de mi primera tonada romántica.

Nena fue escrita en el viejo piano de la casa esquinera de mis padres. La compuse como un homenaje a la novia somoteña, que me convirtió en el padre de dos hijos ejemplares que hoy son mi orgullo: Carlos Alberto y Jorge Eduardo Mejía Peralta. Para Ariana, que sigue siendo mi mejor amiga, este bolerito dulzón que, con la Orquesta de Raúl Traña Ocampo, estrenó en su voz el cantor colombiano César Andrade.


NENA

Letra y Música
Carlos Mejía Godoy

Nena
apenas me conoces
Y sin embargo somos
Amigos desde ayer
Nena
Te acuerdas de las noches aquellas
Nos íbamos en busca de estrellas
Hasta el amanecer
Una vez en la bruma
Quebraste tu ilusión juvenil
Creiste que la luna
Era una mariposa para ti

Nena
Quiero besar de nuevo
Tu boina de colegio
Tus libros de estudiar
Nena
Aprendamos ahora en silencio
En el aula del tiempo
La lección de sabernos amar

Y el Verbo se hizo Canto

LOS ORINES DEL NIÑO

Uno de los géneros musicales de Nicaragua más originales, es el llamado Son de Pascua. Como su nombre lo indica, está profundamente vinculado a nuestra Navidad criolla, aún no contaminada por toda la parafernalia de Santaclauses, trineos y muñecos de nieve, totalmente ajenos a nuestra identidad.

Los Pases del Niño, las Pastorelas y los preciosos Nacimientos o Misterios de antaño, han ido desapareciendo, para dar paso a una celebración globalizada, totalmente divorciada de nuestra auténtica religiosidad popular.

Menos mal que la Gritería y nuestra Purísimas sólo se celebran en Nicaragua. Si fuese una celebración universal, nuestros bellísimos cantos a la Virgen ya estarían traducidos al inglés o habrían sido mutilados por las transnacionales.

Pero volvamos a nuestro Son de Pascua. Debemos sentirnos orgullosos de sabernos dueños de un Patrimonio Musical Navideño, único en su género. Aunque asumo el riesgo de parecer un “trasnochado chovinista”, me atrevo a asegurar que somos el país del mundo, con mayor cantidad de villancicos propios. Sólo la familia Vega de Masaya (los Vega-Ráudez, los Vega-Matus y los Vega Jiménez) suman más de doscientos Sones de Pascua. Si agregamos las creaciones de Carlos Ramírez Velásquez, Alberto Gutiérrez Laguna, Los Urroz, Los Ibarra y los más nuevos como Luis Andino, podemos contabilizar más de quinientas obras, que, aunque en su mayoría no tienen letra, son- verdaderas joyas melódicas de nuestra Navidad mestiza.

Y para darle continuidad a esta hermosa herencia, que en 1971 inicié con El Gajo de Chilincocos, aquí les entrego mi más reciente Son de Pascua:

LOS ORINES DEL NIÑO
Son de Pascua

Letra y Música Carlos Mejía Godoy

A finales de diciembre
después de la Navidad
siempre cae un aguacero
llenando los cerros de felicidad
-Esa agüita es milagrienta!
dice doña Soledad
y en el patio de don Toño
sonríe el madroño y se pone a cantar

Dice mi abuelita, siempre fervorosa
mientras se santigua mirando llover:
-Hoy te doy permiso chavalo carrizo
anda remojate y dejá de joder

-Abuelita, tengo tos de perro
y si me remojo me da un patatús
-Muchacho baboso, esta lluvia es bendita
porque es la miadita del Niño Jesús