7 ene. 2009

Nueva edicion de Misa Campesina Version Pop


Cuando Oscar Gómez me invitó a participar en la Misa Campesina, versión sinfónica-pop, me sentí feliz de que nuestra obra –sin perder su esencia original- fuera vestida con una sonoridad moderna.

La presencia misma de grandes artistas internacionales, de la talla de Ana Belén, Miguel Bosé, Elsa Baeza…todos integrados en una propuesta escénica , aderezada con los arreglos sinfónicos del célebre Richard Hewson (el orquestador inglés de las Canciones de los Beatles), hacía de este proyecto el más importante de mi trayectoria autoral.

Confieso, sin embargo, que no me desboqué llevado por la emoción y pedí echar una ojeada a los textos. Entonces descubrí que el objetivo era “universalizar” la Misa Campesina Nicaragüense, adaptándola a una versión menos regional. Y aunque las deliciosas toponimias de nuestros pueblos se conservaron intactas, el “vos” coloquial dio paso al “tu” castizo. En este contexto, preferí limitar mi presencia al rol meramente autoral. Y para garantizar que Nicaragua estuviese viva y palpitante en este hermoso evento, solicité la participación de Pablo Martínez “El Guadalupano” con su bellísimo Canto de Meditación.

Enhorabuena a Mántica Waid, por servirnos en esta nueva edición nuestra Misa descalza, vestida con las mejores voces de América y España. Vamos a la Milpa !

Carlos Mejía Godoy


El disco ya esta a la venta en Nicaragua en supermercados y tiendas del pais. Para mayor informacion llamar a Mantica Waid tel (505) 2668055

Y EL VERBO SE HIZO CANTO: NAVIDAD EN LIBERTAD

Douglas W. Amaya, a quien yo llamaba “El Orson Wells Nicaragüense”, por su desbordante genio creativo, se despidió en la puerta del Edificio Benard, donde estaba situada la Radiodifusora Nacional. Era la media noche del 22 de Diciembre de 1972. A pesar de mi crítica permanente contra el sistema imperante, desde las coplas de “Corporito”, el trovador de Radio Corporación, Sidar Cisneros, Director de la Radio estatal, me permitía ingresar a la emisora.

Douglas, conociendo mi firme posición contra el régimen, le dijo a mi esposa:”- Ve, Maritza! Cuidado se van a ir a meter a ese bochinche que hay en la catedral. Váyanse directo a la casa”. Pero, antes de escuchar a mi amigo, tenía que seguir la voz de mi conciencia. Bajo el friso del templo mayor de nuestra capital, rodeado de manifestantes, saludé a los jóvenes y sacerdotes que, en huelga de hambre, se asomaban por las ventanas del templo y –por primera vez- canté un tema que todavía no había terminado de componer. Una de sus estrofas decía:

Cuando estés sentado allá en tu mesa/ donde abundará vino y caviar/ piensa que en la cárcel hay hermanos/que por tí luchando están/ Ellos no tendrán este Diciembre/ ni pavo relleno ni champán/pero brindarán desde sus celdas/ con la copa de su ideal.

Minutos después, sobrevino el terremoto. Yo me ví obligado a buscar trabajo en Honduras, gracias a la solidaridad de mi tío René Mejía Avelar y después de laborar cuatro meses en Tegucigalpa, retorné a Nicaragua, para que mi hijo Carlos Alexis naciera en Somoto. La “María de los Guardias” sonaba en todas las emisoras. Me trasladé cuanto antes a Managua. Afortunadamente, aún no existía ese “cáncer maligno” de la piratería y con el entusiasmo de recoger mi primera cosecha discográfica, recibí una llamada del empresario Horacio Borgen Tróchez.

Desde el primer acuerdo, Horacio fue franco y transparente: SONORAMA me dijo, extendiéndome una hoja de papel en blanco: Ya tenemos la “Maruca” y “Panchito Escombros”. Necesitamos ocho temas más para completar el Long Play.
Incluí “El Cristo de Palacagüina”, “Pinocho Pinochet”,”Un
gajo de Chilincocos” y...al final de la lista “Navidad en Libertad”. Horacio me quedó viendo con sus enormes ojos verdes y me le puso una cruz al titulo, diciéndome: -Qué querés? Ir a pasar Feliz Navidad al “Hotel de Tipitapa”?
Yo comprendí su observación. Y, obligado por las circunstancias, tuve que quitar la estrofa solidaria con nuestros reos sandinistas. Pero, a pesar de todo, la canción conservó su espíritu rebelde, coherente con la dramática coyuntura que vivía Nicaragua.

NAVIDAD EN LIBERTAD

Letra y Música
Cuando desempaques tus regalos Carlos Mejía Godoy
Niño de lujosa vecindad
Piensa en tantos niños que no saben
Para qué es la Navidad
Piensa en el chavalo limpiabotas
Que su Nochebuena pasará
En una banqueta dura y fría
Del atrio de Catadral

FELIZ NAVIDAD FELIZ NAVIDAD
EN JUSTICIA Y LIBERTAD
FELIZ NAVIDAD FELIZ NAVIDAD
SIN MISERIA NI OPRESION

Esa metralleta de juguete
Que te trajo este año Santa Claus
Es el aguinaldo cariñoso
Que te manda el Tío Sam
Hoy necesitamos más escuelas
Mas cultura y más educación
Son más importantes cien maestros
Que un blindado batallón

FELIZ NAVIDAD...

Tiene que venir pronto ese día
Cuando no sea la Navidad
Sólo el privilegio de los ricos
Sino de la humanidad
Que venga Venancio, Pedro y Mincho
La Maruca, Lencho y Pantaleón
Vamos a cantar el Villancico
De nuestra liberación

FELIZ NAVIDAD....

Y EL VERBO SE HIZO CANTO: PANCHITO ESCOMBROS

A raíz del terremoto, surgieron millares de historias y anécdotas, como para escribir varios libros de testimonios. Y es que enmedio de la tragedia que enlutó a toda Nicaragua, el espíritu estoico de nuestro pueblo logró una vez más cristalizar aquella frase que escuchamos a los abuelos: “Hacer de tripas corazón”.Tomaré –de manera un tanto aleatoria- la experiencia de Tranquilino Carcache, un legítimo “Managua terremoteado”.

Vivíamos en el Barrio San Antonio. Propiamente donde están situadas actualmente las llamadas “palomeras”. La madrugada del 23 de Diciembre de aquel año 72 salimos todos al patio. Cuando nos abrazamos felices de estar vivos, nos percatamos de que hacía falta un miembro de la familia: La mama Canducha, la abuelita de los Carcache. Doña Cándida era inválida desde los setenta y cinco años. Al cumplir los ochenta, se desplazaba en su silla de ruedas por toda la casa, cantando valses que había aprendido desde su infancia en El Realejo, el antiguo puerto de Chinandega.

Todos nosotros, hijos y nietos, caímos de rodillas, pidiendo perdón al Señor por olvidarnos de la santa matrona, que –rosario en mano y escapulario en el pecho- vivía rezando por la felicidad los Carcache. Al clarear el alba, empezamos a remover escombros y bajo una viga de laurel macho, vimos brillar la silla de ruedas. Nuevos llantos y oraciones se unieron a aquella ola de lamentos que se oían por todos los costados de la ciudad, herida de muerte. De pronto, la voz de Mama Canducha pareció brotar entre las ruinas. Nos quedamos viendo como idiotizados, hasta que caímos en la cuenta de que el valsesito “Morir soñando” venía del patio. Y efectivamente, sentadita en una piedra, bajo el jícaro sabanero, bien compuestita ella, con su camisón de dormir, su escapulario y su sonrisa pícara, estaba Doña Cándida Carcache, más vivita que nunca.

-Cuando mi papá- termina diciendo el cronista- le pregunta a la abuela cómo hizo para salir de la casa, siendo una inválida, Mama Canducha se limitó a recitar un sabio refrán que dice: Con tigre suelto…no hay burro con reumatismo

Miles de anécdotas como ésta, nacieron al calor del terremoto del 72. Pero una de ellas, me inspiró esta canción.


PANCHITO ESCOMBROS
Letra y Música
Carlos Mejía Godoy
Me llamo Francisco
y soy medio-bizco
me hizo Dios así
A mí me hacen ruedas
en las polvaredas
del Reparto Shick

Quedé sin trabajo
y ahora, carajo!
todo se acabó
Hace quince días
entré a las cuadrillas
de demolición
Y me encontré en la brigada
con el pofi Cuerpo-e-león
con Porfirio Care-mula
y Venancio Sarampión

Mi nombre es Pancho Cajina
Managua terremoteado
y aunque tengo mala espina
yo no soy mal bozaleado
Mi nombre es Pancho Cajina
pero tengo un mal apodo
por trabajar en las ruinas
me dicen Panchito Escombros

Tuve un rifi-rafa
con un tipo chafa
que es de aquí no más
Por su care-perro
fue que lo escogieron
como capataz

El mentado clinche
fue por un bochinche
que inventó el jayán
Porque en los escombros
con tremendo asombro
divisé un collar
Un collar de fantasía
que le quiero regalar
a la Pilucha Bonilla
mi mujer del Oriental

Mi nombre es Pancho Cajina…

En el alboroto
de este terremoto
todo lo perdí
Perdí mi casita
que era tan bonita
de la Tenderí

Me puse contento
cuando supe el cuento
que iban a venir
Muchas toneladas
de carne enlatada
para mi país
Pero siempre a la sardina
se la come el tiburón
y el que tiene más galillo
siempre traga más pinol

Mi nombre es Pancho Cajina…