13 jun. 2008

Eduardo Guayo González y Quincho Barrilete: a 30 años de distancia

Franklin Caldera

La década de 1970, que partiría en dos la historia contemporánea de Nicaragua, trajo para los nicaragüenses tres momentos de gloria: el triunfo del equipo de Nicaragua sobre el de Cuba en el campeonato de béisbol aficionado poco antes del terremoto del 72; la coronación de Alexis Argüello como campeón mundial peso pluma en 1974 (derrotando al mexicano Rubén Olivares); y el primer lugar obtenido por la canción Quincho Barrilete de Carlos Mejía Godoy en el Festival de la OTI (Organización de la Televisión Iberoamericana) en 1977.
Esa noche, los reflectores del mundo hispanohablante se concentraron sobre un muchacho alto y delgado con voz extraordinaria (que quisieran tener muchos cantantes de fama internacional): Eduardo Guayo González, que interpretó la canción en el festival. La euforia alrededor del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en el 79 y el hecho de que Guayo optara por el autoexilio han mantenido apagados esos reflectores. A 30 años de distancia, volvemos a escuchar su voz en vivo.

Los preparativos

A las doce de la noche, hora de Madrid (6 p.m. en Nicaragua), del 13 de noviembre de 1977, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, con capacidad para 500 personas, ubicado en la Plaza Colón, arrancó el Festival de la OTI.

Todas las representaciones de los países se hospedaron en el Hotel Princesa sobre la avenida del mismo nombre. Guayo se hospedó en un hotel ubicado sobre Fuen Carral, muy cerca de la Gran Villa, en el cual estaban hospedados Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina. Carlos presentó a Guayo a la compañía disquera CBS española, que contrató a este como uno de sus artistas. Los representantes de CBS escucharon los arreglos que Guayo llevaba de Quincho Barrilete, obra del arreglista mexicano Ismael Díaz, y determinaron que no estaban a la altura del evento.

La CBS escogió como arreglista al español Manolo Gass y determinó que la canción, por su tema y mecánica, necesitaba un coro de niños. “Estos son detalles que contribuyeron al triunfo de Quincho Barrilete”, afirma Guayo, sentado en mi oficina de traducciones, en la soleada ciudad de Miami, para una entrevista que se extendió del 9 al 12 de octubre de 2007, a la hora de almuerzo.

El coro de cinco niños, cuyas edades oscilaban entre los 8 y 13 años (un venezolano, tres españoles y un colombiano), salió del Conservatorio Escolanía de la Sagrada Familia. Mientras se cocinaban los detalles de la presentación, Guayo perdió los dos primeros ensayos, de un total de tres. “Cuando llegué a ensayar al Centro Cultural de la Villa de Madrid, fue la única oportunidad que tuve de estudiar los arreglos nuevos, de acostumbrarme al coro de los niños y ver el escenario donde iba a actuar, antes de la presentación final. Todas las demás delegaciones, de 21 países, tuvieron tres oportunidades de hacerlo y convivir con la orquesta de 42 músicos. Esa desventaja me motivó más a dar lo mejor de mí mismo”.

El evento

Al mediodía del 12 de noviembre, los participantes fueron llevados al Centro Cultural de la Villa de Madrid, donde se les asignaron sus respectivos camerinos. El espectáculo comenzó a la medianoche. Entre el público se encontraban luminarias como Camilo Sesto, Paloma San Basilio y Rocío Dúrcal, así como personas allegadas al medio artístico, diplomáticos y periodistas.
Guayo fue el número trece entre los concursantes. Cantó a las 2:00 de la madrugada. Las actuaciones concluyeron a las 6:00 de la mañana. Entre los cantantes concursantes estaban Lissette Álvarez, representando a Estados Unidos (hija de Tony Álvarez y Olga Chorens, del Show de Olga y Tony en la Cuba prerrevolucionaria, y actual esposa de Willy Chirino); Trigo Limpio, por España; Napoleón por México; Ximena por Colombia; Aqua Marina por Puerto Rico. Entre los compositores conocidos a nivel mundial concursaron Chabuca Granda de Perú que llevó una canción titulada Landó landó, y Juan Carlos Calderón de España.

Terminadas las presentaciones se procedió a llamar por teléfono a los canales de televisión pertenecientes a la OTI para que emitieran tres votos. Al principio de la votación, Estados Unidos iba a la cabeza. De pronto, muchos países comenzaron a darle votos a Nicaragua (Costa Rica, España y México le dieron un voto; Honduras, El Salvador y Guatemala le dieron sus tres votos). Estas votaciones telefónicas fueron el único medio de elección. El jurado presente no tenía derecho a votación, limitándose a ser testigos oculares del evento y certificar que la votación se efectuara debidamente.

Antes del festival, a las 5:00 de la tarde de España, se había realizado un ensayo general que fue transmitido a los diferentes países participantes por circuito cerrado, para que los jurados de cada país tuvieran la oportunidad de ver las actuaciones por lo menos dos veces.

Antecedentes


En 1974, cuando conoció a Carlos Mejía Godoy, Guayo estaba recién casado y esperando a su primer hijo, Jonathan. Se había trasladado de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) de León al campus de Managua para estudiar Ciencias Económicas, en vez de Medicina, carrera que cursaba en la ciudad metropolitana. En ese año Carlos Mejía Godoy se presentó con su acordeón en ese centro de estudios superiores, acompañado por Julio Sandoval Cansino (flautista, pianista y controlista; hijo de Marta Cansino y Julio César Sandoval, de Radio Mundial). Terminada la función, Carlos dijo que estaba pensando formar un grupo musical y que aquellas personas que tocaran un instrumento o cantaran y que tuvieran interés en participar se contactaran con él.
Guayo se presentó ante Carlos manifestando su interés de participar en el grupo como cantante y guitarrista. Al día siguiente se reunieron en la Publicidad Centroamericana, situada en Altamira de Este, Segunda Etapa, en una casa que colindaba patio a patio con la casa de la abuela de Guayo, donde él vivía en ese momento. Carlos le entregó la canción Cuando venga la paz para que se la aprendiera. Dos días después Guayo se presentó donde Carlos a cantarle su canción y desde ese momento comenzaron a cantar juntos. En Radio Corporación Carlos tenía un programa llamado Al filo de la madrugada. Allí Guayo cantó Aquel almendro de’onde la Tere, El lirio y la fuente, La sirena en el río, Cuando tú llegues y otras, muchas de las cuales no se han grabado hasta el día de hoy.

Guayo cantó, como solista, Aquel almendro de’onde la Tere en el segundo elepé de Carlos con los hermanos Duarte (Enrique, Sabino, muerto antes de la Revolución, y la Chunga, provenientes de Río Blanco) y Julio Sandoval, denominado En la calle de en medio, producido por SONORAMA con sello Palacagüina. Con los hermanos Duarte el compositor había grabado Cantos a flor de pueblo. El grupo Los de Palacagüina se formó poco después con Enrique y la Chunga Duarte, Humberto Quintanilla y Silvio Linarte.

En 1975 Guayo cantó Cuando venga la paz, de CMG, en el Festival Interamericano de la Canción celebrado en el Gimnasio Nuevo Panamá de ese país. Los arreglos los hizo Bob Porter, estadounidense. La canción obtuvo el tercer lugar. En 1976 participó en el festival español de Benidorm, en Costa Rica, con la canción Algún día, de CMG.

Después de eso, Carlos y su grupo, Guayo, Marta Sandoval Cansino, Consuelo Espinoza y otros, grabaron muchos jingles publicitarios (para la MILCA, el Café Presto, etc.) en GRABANICSA, propiedad de Lorenzo Chocoyo Cardenal, donde también se grabaron los dos primeros elepés de Carlos, ubicada cerca de la entrada a Esquipulas por la Carretera a Masaya.

Eliminatorias

Carlos se fue para España con Los de Palacagüina, donde grabó el long-play titulado Son tus perjúmenes, mujer (con la canción folclórica del mismo título, recopilada por los Bisturices Armónicos, la canción más sonada ese verano en España). En 1977, en octubre, se hizo en Nicaragua, por primera vez, la eliminatoria para el Festival de la OTI, para elegir al cantante y al compositor que representarían a Nicaragua. Nos dice Guayo: “Desde España, Carlos me mandó un casete con la canción Quincho Barrilete y cien córdobas que era el valor de la inscripción del tema en el festival, con la recomendación de que si el tema no era de mi agrado se lo pasara a Consuelo Espinoza. Inscribí el tema en la oficina de la OTI abierta para ese efecto. Allí trabajaba Anabell Vivas, esposa de Peter Vivas, publicista”.

Para la eliminatoria Carlos no estaba en Nicaragua. Se inscribieron entre 150 y 200 temas, de los cuales fueron seleccionados 20 para participar en la gran final que se llevó a cabo el primer fin de semana de octubre en el Teatro Nacional Rubén Darío. La primera noche, el viernes, se escogieron diez temas; la segunda, cinco; y la tercera, domingo, los tres finalistas, quedando Quincho Barrilete en primer lugar; en segundo lugar, Cantar cantar de Lucía Kelly, interpretada por Consuelo Espinoza; y en tercer lugar, Gaviota de alas blancas, de Carlos Romero Vega, nieto de Alejandro Vega Matus, interpretada también por Guayo, quien además cantó Un mundo lleno de amor de Fruto Montes. Entre las canciones que concursaron estaban Almohada de Adán Torres (uno de los fundadores de Los Rockets), cantada por Mauricio Peña, que después fue popularizada por José José; y Chavala mía de Roberto Araquistáin.

En palabras de Guayo, “la canción Quincho Barrilete trata sobre un niño de cualquier país del mundo que a temprana edad se gana el pan con el sudor de su frente, que ayuda a subsistir a su familia y a que sus hermanos tengan el derecho de estudiar. Un sostén económico siendo un niño. Esa es una realidad de todos los países iberoamericanos y en muchos países del mundo. Es una canción que refleja una realidad social y no una ideología política determinada. La canción tiene ritmo de polca de circo (la música popular tejana también tiene ritmo de polca). A muchas personas el término ‘de circo’ les parece peyorativo, pero el circo más famoso del mundo, el Cirque du Soleil, tiene su propio estilo de música, muy respetado e interpretado con orquesta sinfónica. El arreglo que se le hizo a Quincho Barrilete en la OTI fusionó diferentes estilos musicales. En Nicaragua sonaba como marcha de banda de pueblo. Pero en España se presentó con el impacto de los grandes musicales de Broadway. Allí, a la canción se le lavó la cara, se le puso traje nuevo, se le puso un coro de niños, se le hicieron unos arreglos especializados, todo lo cual tuve que asimilar prácticamente en un día. El esfuerzo del intérprete no puede ser ignorado. Un triunfo internacional no recae sobre una sola persona, recae sobre un grupo de trabajo y sobre un esfuerzo compartido”.

Después de la OTI

Con el premio en la mano, Guayo regresó a Nicaragua un 20 de diciembre, tras haber grabado en los estudios Kirios de Madrid su primer long-play titulado Guayo, Quincho y Compañía, con el cual fue a un programa de televisión llamado Gente Joven donde tuvo oportunidad de compartir con Lolita, hija de Lola Flores y hermana de Rosario. También apareció en Esta Noche Europa, Trescientos Millones y en el programa radial Carreteras. Los cuatros eran los programas más importantes de España relacionados con el mundo del espectáculo (todos de Radio-Televisión Española).
A su regreso a Nicaragua a Guayo lo esperaban en el aeropuerto sus padres y hermanos, (catorce en total), y un señor llamado René González, pariente lejano. Lo llevaron a un restaurante en El Crucero y como a las 3:00 de la tarde llegaron todos a Diriamba, cuna del cantante, donde le tenían preparada una bienvenida descomunal, programada por René (miembro de PRODECA, empresa privada en pro del desarrollo de Carazo, de la que era presidente Horacio González Rappaccioli, primo de Rodolfo González, padre de Guayo). Todo el pueblo estaba allí, esperándolo. El Canal 2 cubrió y transmitió el evento.

“A mi regreso –dice– encontré un país totalmente pendiente de las noticias que hablaban del Frente Sandinista de Liberación Nacional y de Somoza. Allí no importaba si alguien ganó o perdió. Todo estaba dirigido hacia esa insurrección que se esperaba. Empecé a visitar estaciones de radio como La Corporación, Estación X, Radio Mi Preferida, Radio Centauro, Radio Católica, donde dejé mi long-play para que fuera promocionado. No recuerdo que ninguna de ellas lo haya puesto. En el único lugar donde recuerdo haber trabajado cantando fue el Canal 2, que en ese tiempo era propiedad de Octavio Sacasa, persona que siempre me brindó su apoyo”.

Debido a la situación interna optó por presentarse en el exterior. En Costa Rica inauguró el Club Pantera Rosa y el Playboy de San José, así como el Aloa de Cartago. En Panamá se presentó en el Zebra. Durante un mes en Guatemala trabajó en el Canal 3 en un programa llamado Venga con Chalo, Venga, dirigido por el italiano Alberto Antonioti, y se presentó en Chiquimula, Puerto Barrios, Xelajú y en la Antigua; trabajó en el Sheraton y en el Guatemala Fiesta y en el club nocturno Maracas. Sus presentaciones en el Maya de Honduras fueron todo un éxito. En Bogotá, Colombia, cantó en el Paletará, cerca del exclusivo barrió el Chicó.

Entre la espada y la pared

En Nicaragua la situación iba recrudeciendo. En el mes de septiembre de 1978 los sandinistas se tomaron por una semana completa cinco ciudades: Estelí, Masaya, León, Matagalpa y Chinandega. Eso fue una medida de fuerza previa a la insurrección final de julio del 79. Desde el 76, Guayo y su esposa habían establecido residencia en León, en casa de la suegra de Guayo, que ayudaba a cuidar a los dos hijos pequeños del matrimonio. Recuerda Guayo: “Durante esa toma de ciudades, mi casa de habitación en León fue ametrallada por combatientes sandinistas que dieron como justificación el que yo no tuviera una definición política. Allí la cuestión era, o ser de Somoza o ser del Frente. Y ese hecho fue el que me dio la pauta para salir de mi tierra. Nosotros nos manteníamos en la parte del fondo de la casa. La casa fue baleada por la parte de la puerta principal. Ellos esperaban que yo tomara una metralleta y me integrara a la insurrección, cosa que nunca estuvo en mis planes. No importaba que tuviera dos hijos pequeños, de uno y dos años, y una esposa”.

Continúa su relato: “En tales condiciones, no había lugar para trabajar en Nicaragua ni era importante escuchar a cantante alguno. Después de esa toma, cada vez que regresaba a Managua, me paraban los retenes de la EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería de Somoza) a la salida de León, en La Paz Centro, en Nagarote. Muchas veces me bajaron con un rifle cerca de la oreja para un cateo. Muchas personas a las que se les encontraban armas o propaganda sandinista perdieron la vida en tales cateos, quedando enterradas en esos mismos lugares. Cuando algún soldado me reconocía, me tildaba de cantante revolucionario por haber interpretado una canción de Carlos Mejía. Otros me saludaban con admiración porque no dejaban de ser parte de un pueblo aunque en ese momento estuvieran desempeñándose como soldados de combate”.

El exilio

El 6 de diciembre del 78, Guayo salió de Nicaragua, aprovechando la visa estadounidense, puesto que había hecho giras por aquel país a través de Napoleón Guerrero, esposo de Lucha Ordóñez, que vivía en San Francisco. “La situación de guerra era muy fuerte y muy sangrienta. Peligrosa”. Aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami el 6 de diciembre de 1978 a las 2:00 de la tarde, en uno de los últimos vuelos de La Nica. “Vine a un país donde no tenía ningún familiar ni referencia alguna, más que unas primas que vivían en Hialeah y que no había visto nunca en mi vida, a las que les traía una carta. Logré hacer contacto con ellas y allí pasé mi primera Navidad en el exilio, añorando a mi mujer y a mis hijos. En mayo de 1979, ellos viajaron para Costa Rica donde estuvieron por unos meses hasta que obtuvieron visas para Estados Unidos, proporcionadas por el Departamento de Estado, las que conseguí después de 10 meses de dura lucha, a través de un programa de televisión del Canal 51 de Miami llamado Nuestra Gente, que promovía el turismo de Colombia. Su directora, Ligia Rey Quintero, trabajaba para el Consulado de Colombia y como diplomática podía dar visas a personas que vinieran a Estados Unidos bajo sus servicios. Yo trabajaba con ella en ese programa, haciendo entrevistas y cantando”.

Mientras aparecía en ese programa, Guayo se ganaba la vida como cocinero, pintor, recolector de basura, constructor de ventanas para barcos, empacador de azúcar… En ese tiempo el Canal 51 se transmitía en inglés, con 3 horas de programación en español los domingos. Estaba en Pembroke Road, condado de Broward, Hollywood, Florida. Guayo no comenzó a cantar hasta a los dos años de estar en Miami, como cantante de piano bar en el Sweet Chateau, un restaurante con discoteca por la noche, en la avenida 32 y la calle 36 del South West. En 1982 la Asociación de Comentaristas y Críticos de Arte de Miami lo seleccionó como el mejor cantante de piano-bar. El premio le fue otorgado en el hotel Four Ambassador situado en la avenida Brikel.

Posteriormente trabajó en el Maxim’s, el club privado el Greco y el Centro Español. En 1982, a los 6 meses de haber abierto sus puertas en Miami el Restaurante Los Ranchos, y durante 20 años de su vida, trabajó allí como entertainer. Ese trabajo, de 6:00 de la tarde a 11:00 de la noche, 5 días a la semana, le permitió estudiar secretariado bilingüe en el Florida Career College, donde aprendió inglés. En el Miami-Dade Community College estudió educación musical y se graduó de maestro con especialidad en teoría musical. Actualmente cursa Estudios Religiosos en la Universidad de St. Thomas. En la iglesia Nuestra Señora de la Divina Providencia ha trabajado durante 14 años como director de música de la parroquia y maestro sustituto de música en la escuela de esa misma iglesia.

Los Ranchos produjeron sus dos elepés en el exilio: Tus perjúmenes (1986), con canciones folclóricas, acompañado por el trío Los Imperiales; y Una casa en el fondo del mar (1988); la foto de la portada la tomó Nicolás López Maltés de Galería del Arte.

Niñez, estudios e iniciación como artista

Eduardo Guayo González nació en Diriamba, departamento de Carazo, el 17 de julio de 1953. Fueron sus padres Rodolfo González y Lucía Siero. En 1961 la familia González-Siero emigró a Venezuela con 5 hijos. En Venezuela nacieron 9 más. De diecisiete partos que tuvo doña Lucía sobreviven 7 varones y 7 mujeres. La madre falleció en 1988 y está enterrada en Ciudad Bolívar. Don Rodolfo trabajaba en Venezuela como ingeniero en los pozos petroleros. Después de un tiempo, Guayo con 5 hermanos regresó a Nicaragua a vivir en la casa-hacienda Santa Gertrudis de sus abuelos maternos, Luis Siero Espinoza y Rosario Estrada de Siero, a dos kilómetros de la ciudad de Diriamba. Allí se criaron los 5 hermanos.

Se bachilleró en el Instituto Pedagógico de Diriamba en 1971. Estudió música en la casa de su abuela paterna, Blanca Valerio de González, que era maestra de piano. Su padre tocaba piano, guitarra y arpa, uno de los instrumentos más difíciles. “En mi casa siempre hubo un instrumento musical, un piano, una pandereta, cualquier cosas que sonara. Durante toda la primaria participé siempre en los coros del colegio para cantar tanto en las misas como en los eventos culturales, y también recitaba poesía. Ya en la secundaria, desde el primer año, empecé a estudiar guitarra y tocaba en el grupo musical La Salle que amenizaba los eventos del colegio. También participé en la banda instrumental. Este tipo de banda está formado por trompetas de émbolo, clarinetes, flautines, tubas, trombones, saxofones (yo tocaba saxofón tenor; hay saxofón alto y barítono), tambores, redoblantes y bombos. A diferencia de las bandas instrumentales, las bandas de guerra solo tienen clarines que son una especie de trompetas sin émbolo y se manejan a base de aire; a base de pulmón y cachete. El tocar saxofón me preparó mucho en el solfeo, lectura musical y teoría”.

Guayo comenzó a actuar desde 1970, con apariciones en televisión, radio (en el programa Nuevos Valores de Radio Mundial, donde conoció a Luis Méndez y a Rodolfo Arana Sándigo, el Tío Popo); en la Velada de los Chicos de La Prensa; en el Club 747, en la azotea del Balmoral; en las embajadas de Chile y Argentina, siendo José María Cané el embajador. También participó, antes y después del terremoto, en las peñas de los Amigos del Arte en casa de María Antonieta Siero, directora de la Academia de Ballet Adán Castillo, en las que participaban también diplomáticos (como Jorge del Pulgar, secretario de la Embajada de Chile, que bailaba cuecas) y personalidades como Julio Max Blanco y doña Pinita Perezalonso, directora de un programa de televisión que se llamaba Chavaladas. A través de esas peñas actuó en el Teatro Experimental, en el subterráneo del Teatro Nacional Rubén Darío.

En 1973, Guayo se fue a León a hacer el año básico con la intención de estudiar Medicina. Sus compañeros de pupitre fuero Mónica Baltodano, Luis Guzmán Lunas el Chiri y Emerson Velásquez, todos miembros del Frente Sandinista. “Por eso creo que la gente pensaba que en algún momento yo iba también a coger las armas y volverme guerrillero”. Allí conoció a Rosa Elena Martínez Baca, con la que contrajo matrimonio a los ocho meses de haberse encontrado, unión que dura hasta el momento actual. Las nuevas responsabilidades truncaron el sueño dorado de Guayo de ser médico.

En Managua completó cuatro años de Ciencias Económicas en la UNAN, donde tuvo su primer encuentro con Carlos Mejía Godoy. Estudiaba de 5:00 de la tarde a 11:00 de la noche, de lunes a viernes; de día trabajaba como vendedor de ADOC de Nicaragua, con auto, viáticos y sueldo.

Gracias a ese trabajo conoce Nicaragua casi pueblo por pueblo, porque la había recorrido promoviendo la venta de los zapatos: “Tuve la oportunidad de conocer toda la Costa Atlántica, hasta El Rama, pasando por La Esperanza, Cara de Mono, La Ardilla, Santo Tomás. En El Rama me embarcaba en el Señor de los Ríos que viajaba hasta Blueffield por el río Escondido, donde confluyen el Siquia, el Mico y el Rama. De allí al puerto de El Bluff, propiedad de Somoza, al que nunca conocí en persona, y donde solo vivían los estibadores y los que atendían el aeropuerto privado.

De allí hasta Puerto Cabezas por avión, pasando por Laguna de Perlas en los famosos viajes de La Nica en aviones bimotores de la II Guerra Mundial, que por lo general llegaban con un motor apagado. Los aterrizajes se hacían en caminos de tierra. Puerto Cabezas siempre tuvo un aeropuerto más grande, pero también con pista de tierra. Esos viajes, la música y la insurrección interrumpieron para siempre mis estudios de Economía”.

Guayo tiene tres hijos. Jonathan y Marcela nacieron en León, en 1974 y 1976, respectivamente, y Noel, en Hialeah, Florida, en 1994. Jonathan a su vez es padre de tres hijas: Karina, Jasmine y Alexandra. Marcela tiene una hija llamada Tatiana Leiva González.

Guayo y Carlos no se comunicaron durante 27 años. En noviembre del 2006, el cantautor nicaragüense se presentó en la Feria de EXPONICA en Miami, en el Tamiami Park; posteriormente cantó en el Club de la Policía de Miami, situado sobre South River Drive, con Los de Palacagüina; Silvio Linarte es el único de los integrantes originales que todavía forma parte del grupo.

Guayo llegó a saludar a Carlos, el cual lo invitó a subir al escenario y juntos cantaron varias canciones, todas de la autoría de este. Actualmente planifican actuar en Managua, en febrero del 2008, en el Teatro Nacional Rubén Darío, para celebrar los 30 años de Quincho Barrilete y 35 años de trayectoria artística de Carlos Mejía Godoy.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Eduardo "Guayo" González es un orgullo nacional NICA y debe ser reconocido como tal por la Asamblea Nacional de Nicaragua y la Asociacion de Musicos y Compositores de Nicaragua. En triunfo en la OTI de 1977 es histórico y único hasta la fecha.

sandro dijo...

todavia viven!!! que alegria!!!