25 jun. 2008

No pueden confiscar la música de Carlos Mejía

Leyes internacionales y Constitución le amparan, sostiene experto


* Ni apropiarse de los temas de ningún autor, ni de sus arreglos, dice doctor José René Orúe
* “Tampoco pueden disponer de la obra de un creador, ni utilizarla, modificarla, sino tiene la autorización del artista”
* Cinco asteriscos del compositor que le puso música a la Revolución, un reto al debate y a la sabiduría de Pan de Rosa: “Hiciste mal la ronda… y se te pasó el fuego”

Eloisa Ibarra | eibarra@elnuevodiario.com.ni

El Estado de Nicaragua está obligado por la legislación nacional e internacional a respetar y garantizar el derecho que tiene el compositor Carlos Mejía Godoy, a decidir a quién autoriza la utilización de su música, afirmó el especialista y consultor internacional en materia de derechos de autor, José René Orúe Cruz.

Todo creador esta protegido por la Constitución y las leyes en materia de derechos de autor, además, el Estado ha ratificado el convenio de Berna, que es el punto de partida internacional de protección de los autores, en las convenciones de derechos y en los tratados comerciales”, indicó Orúe.

Mejía le prohibió al gobierno sandinista la utilización de “La Consigna”, y muchas otras de sus canciones en los actos de gobierno, lo que ha generado agrias críticas en contra del compositor y hasta se ha echado a correr el rumor de que su música podría ser declarada patrimonio nacional.

El Estado no puede apropiarse de la música de Carlos Mejía Godoy ni de la de ningún otro autor, porque sería un acto confiscatorio, al estilo de Hitler, Stalin y la Inquisición. Sería violación a los derechos humanos, afirmó Orúe, quien cree que el Estado nunca haría algo así.

Indicó que declarar patrimonio de la nación una obra, es otra cosa, para protegerlas y promoverlas en su divulgación; se crea un comité para proteger, no es que el Estado se apropia, sino que pasa a ser tutela de todos, por ejemplo, declarar las obras de Edgardo Buitrago o Alejandro Serrano Caldera, patrimonio de la nación.

Opinión peregrina de Zepeda
El diputado sandinista, José Antonio Zepeda, expresó ayer que Carlos Mejía no es dueño de las canciones, porque retoma la lucha del pueblo, los actos de los jóvenes para inspirarse, y de no haber existido esa lucha y si la revolución no le hubiera dado esa oportunidad no las habría creado.

Orúe explicó que de conformidad con las leyes nacionales e internacionales, nadie puede disponer de la obra de un autor, ni utilizarla ni modificarla si no tiene la autorización del autor o intérprete, porque la creación es libre y de ella nace el desarrollo de la sociedad.

Preciso que la utilización de las obras de un autor en asuntos políticos es más delicado y significa una autorización especial, porque se puede desnaturalizar, generar deformaciones.

En Nicaragua, la ley protege al autor y su obra durante toda su vida, y 70 años después sus herederos pueden hacer uso de sus derechos patrimoniales, y transcurrido ese tiempo se puede utilizar libremente, pero recalcó, Orúe, poniendo su nombre y el texto.

Ejemplificó que en el caso del arreglo de “La Moralimpia”, Carlos Mejía es el dueño de esa adaptación y tiene el derecho de autorizar sobre quién puede o no utilizarla, porque se trata de derechos derivados.
La Radio Ya y los zopilotes
Carlos Mejía ayer respondió con cinco asteriscos, a lo que considera calumnias lanzadas en su contra de la oficialista Radio YA, y por su director Denis Schwartz. Textualmente dicen: “Qué triste verte --amigo mío-- a la vuelta de los años, convertido en adalid de la mentira y la vileza, apuñalando por la espalda a quien no puede defenderse”.

“Te escuché en Radio Ya, cuando --con una voz engolada que no te conocía-- echaste miasma sobre mi persona. Me dijiste “ladrón de la música campesina”. ¡Qué vergonzosa chiripa, Denis! La misma frase que utilizó la Novedades Somocista, dolida por mi triunfo en la OTI.

Lo más patético, amigo: Aseguraste que le robé a Otto de la Rocha los derechos de su música en España. Conociendo a Otto, como creo conocerlo, dejará al descubierto tu infamia.

Horas después, ya sin la voz engolada, en vez de mantener con firmeza viril tus aseveraciones, dijiste: Yo sólo repito lo que la gente me dice. Coartada barata de quien se precia de comunicador profesional.

No gastaré pólvora en zopilotes, acusándote por injurias y calumnias. En este país, donde la justicia es “tuerta y ñaja”, puedo caer preso, por cuestionar la moral de un “honorable cuadro del partido”.

Te desafío a un debate público, ético, serio y transparente, con “micrófono abierto” en la emisora o canal de TV que vos escojás, para que hablemos de frente y me repitás tanta canallada.

Finalmente, te recuerdo la frase de El Indio Pan de Rosa: “Hiciste mal la ronda… y se te pasó el fuego”.

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