20 jun. 2008

UN CHAVALO LLAMADO CARLUCHIN (2)

Autobiografía de un Somoteño
CAPITULO II
MIS ORIGENES GENETICOS

Los Mejía Godoy procedemos de dos frondosos árboles genealógicos: Por el tronco paterno, los Mejía Fajardo.
Por el tronco materno, Los Godoy Armijo.

Afortunadamente, lejos de presentar entre ellos marcadas diferencias, al formarse la amalgama de ambas familias, absorbimos de ellos una rica veta, en la que la cultura y la sensibilidad social tuvieron una fuerte presencia.

Entre los Mejía, procedentes de Estelí, sobresalieron músicos intuitivos, como mi abuelo Don Francisco, que tocaba flauta y –según relataba mi padre Chas Mejía- cuando vivía en San isidro, Matagalpa, llegó a tener un Alcaraván muy especial: cuando el Patriarca tocaba el Son de Toros “La Pelota”, el ave doméstica bailaba en una sola pata, bajo un guayabo. Mi abuela paterna Doña Conchita, era Fajardo de Jinotega. De esa estirpe salieron músicos de formación académica, como el Maestro Francisco Bustamante Fajardo, que fue profesor de armonía y piano en el Conservatorio de Nueva York. Su primo hermano, mi tío abuelo Don Juan Fajardo vivió en Somoto. Tata Juan, como le decíamos, impartió clases de solfeo y –muchos como yo- recordamos los tremendos coscorrones que nos propinaba a quienes leíamos mal las notas del pentagrama. Fue miembro de importantes Bandas de Música en Jinotega, Estelí y Madriz. Y –precisamente- es el abuelo materno de Otto de la Rocha, lo que nos hace sacar, en conclusión, que la vena de compositores que ambos tenemos, viene de la misma vertiente. Don Juan Fajardo tuvo dos nietos, que los somoteños recuerdan con cariño: Paco, que se dedica a la agricultura en Boaco. Y José María, el popular “Chemalín”, que tocaba guitarra y marimba en forma magistral y tuvo una voz estupenda, que arrancó muchos aplausos en las veladas provincianas que se armaban en aquellos años maravillosos.

De este linaje de músicos Mejía Fajardo, además de mi querido padre Chas Mejía, se destacaron Monseñor Luis E. Mejía, quien –siendo Cura de Somoto- construyó la torre y el campanario de la Parroquia de Santiago. Siendo años más tarde, Canónigo de la Catedral de León, sus misas llegaron a ser verdaderos espectáculos, ya que, además de elocuente orador sagrado, cantaba la Eucaristía con su hermosa voz de barítono.

Dejamos para el siguiente capítulo, la historia de “El Hombre Orquesta”, Mundo Mejía Fajardo, quien fue, a todas luces, un personaje de leyenda. Pero esa es harina de otro costal.