22 jul. 2008

VIDA, PASION, MUERTE Y RESURRECCION

Luis Enrique Mejía Godoy
Respuesta a escrito del Sr. Carlos Escorcia


Señor Carlos Escorcia. No lo conozco personalmente, pero al recibir este correo reenviado (con copia a un “cerro de gente”) no me queda más que, reflexionar sobre el escrito suyo con el título MUERTE Y RESURRECCION DE CARLOS MEJIA GODOY, que ignoro en qué medio se publicó o se escribió, para enviarlo por Internet. Para el caso, es lo mismo.

No es la primera, ni creo que sea la última vez, que tanto a mi hermano Carlos como a mí, nos desean la muerte. De todas formas, la muerte nos ha andado rondando desde hace mucho tiempo desde que asumimos el riesgo de escribir y cantar lo que la conciencia nos dictara…Lo curioso es que ahora nos amenazan también con resucitarnos… Yo “tengo vela en este entierro” porque Carlos y yo somos hermanos no solo de la misma sangre, si no, de pueblo, canto, luz, lucha, consecuencia y esperanza…

Inédita manera (debo de reconocerlo) tiene usted, de intentar sacar de lo más profundo del basurero ideológico de la izquierda anacrónica, ortodoxa y prepotente, el extracto más puro del veneno, para decir, casi al borde del llanto, que Carlos Mejía Godoy fue “la encarnación de la Revolución Popular Sandinista” y de un día para otro “dejó de existir…” Parece que usted ignora que nuestra canción, llamada igualmente de protesta, política, revolucionaria, testimonial y sandinista, para “ganarse un lugar en el corazón del pueblo y no la militancia partidaria”, empezó cantándole a los mineros de Siuna, a la solidaridad con los pueblos que enfrentaban gobiernos dictatoriales, al campesino que con su arado venía rompiendo la tierra antes de la “mentada reforma agraria”… al Cristo que nació en el Cerro de la Iguana y no en Belén. Le recomiendo (solo como referencia) buscar con alguien de nuestra generación porque ignoro cuántos años tiene usted, los viejos discos de acetato en formato de LP En la calle de en medio, Hilachas de Sol, Cantos a Flor de Pueblo y Este es mi pueblo, todos grabados entre 1970 y 1972.

“Sólo el amor hizo posible esta canción
sólo el amor de tanta sangre derramada
hizo posible tanta luz en nuestras vidas
solo el amor reverdecido entre la muerte
donde con actos se respaldan las palabras…”

Ha sido la vida misma, desde que éramos chavalos, la que nos enseñó en el ejemplo de nuestros padres, que no fueron ni proletarios explotados, ni campesinos, pero sí una Maestrita de Escuela y un Carpintero con oficio de cantor. De ellos aprendimos a ser honestos, limpios de corazón y de conciencia y solidarios, desde que cantábamos a beneficio de la construcción de una escuelita, o para arreglar el atrio de la iglesia o para construir el parque del pueblo, en las veladas artísticas del Padre Fabreto, allá en nuestro pobre pero querido Somoto, cuando apenas iniciábamos nuestra educación secundaria… Pero usted, señor Escorcia, habla de fama y del “Album musical sandinista”, como si se tratara del reclamo del empresario de una transnacional discográfica, cuando el artista decide dejar la empresa por cuestiones de “riales”

Lo más importante quizás de esto es que, precisamente, nuestro “pleito” con el gobierno familiar no es cosa de dinero, ni de propiedades, ni de puestos en el gobierno, ni de ofertas de trabajo, si no, de principios, de ideales. Esta fue la razón de haber abandonado las filas del FSLN. Decisión que no nos fue nada fácil tomar. Nos dolió precisamente porque nos involucramos en el proceso revolucionario por convicciones, por el inmenso ejemplo de humanidad de sus militantes, persiguiendo sueños de libertad, y por supuesto, motivados por ejemplo de los héroes y mártires de todo nuestro pueblo que ahora usted manosea y manipula hábilmente no sé con qué autoridad… Cuando leí su escrito me dio la impresión de estar escuchando a alguien de la cúpula del FSLN actual o a alguien asalariado por esa cúpula, por el estilo con que esgrime sus argumentos, todos por cierto, ridículos y sin ninguna base y que riman con la rabia de Radio Ya y Canal 4TV.

Menos mal que reconoce “la calidad musical del cantautor de la Revolución” al decir que eso no está en juego. Yo le agregaría que tampoco se puede obviar la calidad de los textos y no sólo lo de las canciones testimoniales o evidentemente políticas. Quizás también le duela, y mucho por cierto, que las canciones de Los Mejía Godoy, (para meterme yo en el mismo saco), sean reconocidas, respetadas, admiradas y cantadas no solo por la militancia sandinista sino por todo el pueblo nicaragüense. Clara señal de su miopía sectaria es hablar de el criterio político de las personas que “les hace seleccionar la canción de su preferencia”. Me imagino que es su vocación democrática lo que lo hace pensar así… Si de algo nos sentimos orgullosos Los Mejía Godoy es que, más allá de la política, nuestra obra ha sido inspirada en el amor a Nicaragua antes, durante y después del proceso revolucionario, talvez por esto, después de cuarenta años, sobrevivan nuestras canciones, aunque usted nos quiera matar y enterrar tan pronto y después resucitarnos “del otro lado de la acera”, es decir de la Derecha. (O estás con el FSLN o estás contra el FSLN)… Estamos seguros que nosotros moriremos como cualquier ser humano, pero también estamos seguros que otros harán sobrevivir nuestra obra por que en cada canción hay un trozo del alma de este pueblo, como en las canciones de Camilo Zapata, Erwin Krüger, Tino López Guerra, Víctor Manuel Leiva, Justo Santos, Jorge Isaac Carvallo y Otto de la Rocha que nos heredaron la dignidad y la honradez del canto nacional.

“No se me raje mi Compa, no se me ponga chusmón
Que la patria necesita su coraje y su valor…”

Por otra parte, la censura de nuestras canciones, y no solo de La Consigna, sólo para refrescarle un poco la memoria, se efectuó, sobre todo, y de forma brutal, porque quemaban nuestros discos y prohibían los pusieran en las radios, en los últimos años de la dictadura somocista (1976-1979) años en que fueron compuestas Quincho Barrilete, Allá va el General, Venancia, Vivirás Monimbó, Volveré a mi Pueblo, Eran treinta con él, Comandante Carlos Fonseca, y por supuesto las canciones de la obra “Guitarra Armada”.

Yo no sé qué restaurantes frecuenta usted en el extranjero, en Guatemala, Miami, y Los Angeles (países que menciona en su artículo). Mucho menos que pueda imaginarme que una cancion como La Consigna (que todos sabemos es un himno partidario) pueda ponerse en un restaurante de cualquier lugar del mundo (incluyendo a Cuba) sería de lo más exótico y a la vez una falta de respeto para todos incluyendo a la militancia… Se me ocurre que tampoco pueden poner El Pueblo Unido o La Internacional. Y talvez, en cambio, al escuchar Clodomiro el Ñajo, como usted afirma, en alguno de esos restaurantes, a usted se le olvidó “la musiquita”, le cayó mal el churrasco y le quedó clavado en el hígado “una libra de clavos y un formón…”

Como no sé a qué se dedica, no me queda más que reirme de su comentario (que parece broma) de que “Carlos Mejía Godoy cesó y se estancó para siempre en su impactante producción musical casi dos décadas antes que un nuevo gobierno Sandinista cometiera el crimen de “Lesa Humanidad de engalanar con flores los eventos oficiales”…

Si usted fuera más cuidadoso y menos mal intencionado, rencoroso e ignorante, (espero no sea periodista), debería de preguntar en la SGAE (Sociedad General de Autores de España), le podemos facilitar, si quiere, los teléfonos, el número de fax y la dirección electrónica, Institución donde mi hermano Carlos tiene registrada toda su obra musical que además de La Consigna son como 200 canciones más. O quizás, lo que ha querido decir, es que en los últimos años no ha habido en nuestro país, nada impactante (más que las enormes tarimas y el cachimbo de flores, algunas importadas, los inmensos rótulos de carretera con la imagen del caudillo) que en vez de inspirarnos a componer canciones, nos llena de coraje por el engaño con la consigna pirateada de “Arriba los pobres del mundo”. Todos sabemos que nuestro humilde pueblo sigue bien abajo, en el borde de los cauces y los barrancos, y en las casas de cartón y lata, y muy mal, por cierto, igual que Lencho Escaliche, Terencio Acahualinca, Panchito Escombros y el niño Joaquín Carmelo.

De todas formas, le informo, y tome nota, que hace un par de años Carlos escribió, inspirado en el recuerdo imborrable de los héroes del 23 de Julio de 1959, una Cantata (es decir una obra de varias canciones) que precisamente estrenó en la ciudad universitaria en la conmemoración de la brutal represión de la guardia nacional de Somoza. Pero además, en los últimos años escribió las canciones ya populares entre “moros y cristianos” a los equipos del Boer y el San Fernando (sin distingo de militancia política), Soy Nicaragüense Güegüense, Yo te amo Nicaragua son otras canciones que Carlos ha escrito en estos años, y entre los dos, escribimos, por solicitud del Consejo Supremo Electoral la canción que convocó al pueblo para las Elecciones de 1990 y de 1995, así como el tema Juntemos el amor, para la lucha Internacional contra el VIH y el sida, sólo para mencionar algunas… Pero si nosotros fuéramos, como Justo Santos, los autores de solo una melodía como La Mora Limpia, (que generalmente la utilizan en radio, TV. y en los entarimados enflorados, como fondo para los discursos de la pareja presidencial), no sentiríamos también muy honrados porque una sola canción si está hecha con amor, dignidad y calidad, se queda para siempre en el corazón de la gente.

Usted, señor Escobar Polanco, que no sé si vive en Nicaragua y solo ve el Canal 4TV y escucha Radio Ya, afirma que hay un nuevo Carlos. Tiene razón, hay ahora un Carlos Mejía Godoy con la garganta destrozada por los miles de conciertos gratuitamente ofrecidos dentro y fuera de Nicaragua para defender la Revolución Popular Sandinista. Un Carlos Mejía Godoy que junto a los Palacagüina convocó a miles de personas en varios países de Europa para recaudar fondos para el FSLN, para la solidaridad en la lucha contra Somoza y en la defensa de la agresión norteamericana durante más de una década y nunca vio un centavo de ese dinero que venía directamente a la arcas del FSLN. Un Carlos Mejía Godoy que “con las uñas”, después de la derrota electoral del FSLN creó “El Clan de la Picardía”, un programa de TV. que defiende nuestras tradiciones y nuestra identidad cultural sin haber recibido la ayuda de ninguno de los Ministerios de Cultura de los gobiernos en los últimos 16 años. Un Carlos Mejía Godoy que junto a nuestra familia, sin recursos, más que nuestra obra musical (que ahora se nos quiere confiscar) fundó la Casa de los Mejía Godoy y la Fundación Mejía Godoy, para tener un espacio abierto a “todos los nicaragüenses” incluyendo a los detractores, para reencontrarse con sus raíces y su verdadero orígen.

Pero usted, no solo desconoce esta parte de la historia, sino que comete la estupidez de comparar a mi hermano del alma, con el reo Arnoldo Alemán, rehén de Daniel Ortega para sus propios intereses y como parte del Pacto. Con Franco, me imagino que se refiere al fascista dictador español… (si lo escuchan los españoles, hasta los más reaccionarios le dirían que usted es un imbécil). También lo compara con Alberto Luna (que me imagino que usted conoció a ese Coronel de Somoza y que por cierto, una vez mandó a echar preso a Carlos por cantar sus canciones en los barrios pobres de Managua, no lo habrá denunciado usted…? Y no le basta con eso. Lo acusa de “matón de barrrio” porque agredió (un error indiscutible por lo que pedió disculpas públicamente) a un periodista con cara de ángel de apellido Hurtado. Aquí entro yo de nuevo en su ficción señor Escobar Polanco cuando ha escrito que yo le menté la madre al periodista Hurtado…(¿¿??) Yo mismo vi, una y otra vez las versiones y montajes con “efectos especiales” que Canal 4TV. hizo de la Marcha de la Sociedad Civil del pasado 16 de julio donde nos hacen aparecer “cantándole a los señores Eduardo Montealegre y Enrique Quiñonez”, (como lo afirmó el periodista Hurtado), porque pusieron en pantalla un recuadro con las dos imágenes… Yo sé que ustedes son expertos en esta tecnología, y que siguen conspirando porque se quedaron atrapados en el pasado… pero nosotros no somos estúpidos ni el pueblo tampoco.

Por último, aunque no quería contestar a cada párrafo de su artículo que destila odio y fanatismo, se termina metiendo con algo muy delicado que es la obra “La Misa Campesina Nicaragüense” que ha sido utilizada, igual que La Consigna y la versión de Que se “redamen” las copas, como parte del circo montado este 19 de Julio en la Plaza de la Fe (me imagino que usted señor Escorcia Polanco, debe creer que la F de Fe es de fuerza sobornable…) Nunca en la historia de Nicaragua habíamos visto tanto despliege de payasada y tanto gasto inútil de inmensos y costosísimos rótulos con la imagen del caudillo, caso interesantísimo para psiquiatras que estudian la antigua enfermedad del “culto a la personalidad”… Rosario, con su rosario de consignas y repitiendo Viva Daniel, Viva Daniel, Viva Daniel, cada vez que terminaba un párrafo, como “Perdona a tu pueblo Señor”… Letanías, consignas, discursos, Medallas, Reconocimientos, Distinciones, con el fondo de la Mora Limpia y El Pueblo Unido (aunque a nuestros hermanos del Quilapayún, invitados especiales que desde una tarima “para artistas” cantaron algunas canciones con un pésimo audio, después les entregaron una medalla (Me imagino que bendecida por su Eminencia Monseñor Obando y Bravo), al final, los Quilapayún, como hubiera sido lógico, no cantaron su original versión de El Pueblo Unido, yo creía que para eso los habían traído desde Francia y Chile, pero la Productora del evento prefirió poner el CD con la versión de los Quilapayún, pirateada oficialmente por el gobierno y sus medios en un CD.

Nunca le hemos negado ni prohibido al pueblo que cante nuestras canciones, por el contrario, nos sentimos orgullosos que dentro y fuera de nuestro país, todos los Nicaragüenses hagan suyas nuestras canciones. Nunca hemos perseguido a los revendedores de los discos pirateados por los “tiburones” que son los que realmente se lucran de las canciones de todos los artistas nacionales. Si queremos un Estado de Derecho, pues, simplemente tenemos derecho a lo que la Ley de Derechos de Autor dice y por eso hemos prohibido y desautorizado al FSLN, su gobierno y sus medios de comunicación a que sigan utilizando nuestra obra musical (porque lo siguen haciendo hasta el día de hoy). Ahora la demanda está en manos de nuestros abogados. Ellos sabrán qué hacer con esta situación inédita en que el Gobierno Ortega-Murillo y la empresa familiar que es el FSLN son los piratas más grandes del país. Solo es cuestión de tiempo, y la paciencia es una de las virtudes que hemos aprendido de nuestro pueblo. Aunque todo tiene su límite.

Bueno, finalmente, señor Escorcia, usted no se conforma con haber escrito tantas infamias, calumnias e injurias (como una tarea de la misma célula partidaria de Radio Ya y Canal 4TV y su Comité de Base) si no, que, finalmente, termina matando a mi hermano, que es “la parte filosófica de la canción”... Lo entierra, y ya cuando parece que solo falta ponerle la plancha de cemento y seguramente un epitafio que rece: “aquí yacen los restos de quien en vida fuera Carlos Mejía Godoy, el muerto que quisimos llorar o imitar, pero que no se lo merece…” Entonces, lo vuelven a resucitar (como hacían con una muchacha, en un circo que pasó por mi pueblo) y en un acto de malabarismo increíble, lo sacan de la tumba, lo ponen como un fantasma en los mítines políticos “de la derecha”, y con la guatusa detrás de la espalda, lo vuelven a matar, es decir, lo rematan y le desean “paz a sus restos”… Aquí solo le faltó incluir, de fondo, con música de Chicheros, tocando, en versión de Son de toros, la canción de John Lennon que piratearon para la Campaña Presidencial, y una corona de flores (con lirios importados de Costa Rica) enviada de parte de El Pueblo Presidente.

Quizás, además de confiscarnos las canciones quieran cortarnos las manos como a Victor Jara… Pero no nos podrán quitar la palabra jamás. Pues como escribió Carlos en una canción de los años 70 “Yo no puedo callar no puedo pasar indiferente, ante el dolor de tanta gente, yo no puedo callar…”

Menos mal que mi madre que vive en Somoto y tiene 92 años, sabe que ya nos han matado varias veces. Ella lo único que nos dice es que tengamos mucho cuidado, y lo tenemos, pero dormimos tranquilos sin necesidad de menjunjes, agüizotes y sontines... Ella nunca nos ha dicho que dejemos de cantarle al pueblo porque sabe que ese día sí, realmente, moriríamos de verdad, porque nuestras canciones más que consignas serán siempre las mismas canciones de amor de hondo contenido humano a las cuales nunca renunciaremos, escritas con vida, pasión, muerte y resurrección!

“Sólo el amor hizo posible esta canción
como partera de esta historia sin fronteras
solo el amor que se hizo inmenso por vergüenza
hasta escalar el sacrificio de los sueños…”



Luis Enrique Mejía Godoy
Managua, Nicaragua, 21 de Julio 2008