11 nov. 2008

Y el verbo se hizo canto: Gloria

Desde que era un chigüincito, en mi Somoto natal, me apasionaron las bandas populares, que ejecutaban marchas fúnebres en las procesiones de Semana Santa y jubilosos sones de toro en las barreras, durante las fiestas tradicionales.

Tuve la suerte de ser sobrino-nieto de un gran músico jinotegano, radicado en la cabecera de Madriz: Don Juan Fajardo. No sólo un extraordinario ejecutante de cornetín, sino un talentoso compositor de música sacra y popular. Al lado de Don Lupe Ponce, Don César Bustillo y otros filarmónicos de aquella época, el “Maitro Juan”, como le llamaban, recorría los pueblos y comarcas, llevando su música a todos los rincones de la Segovia fronteriza. Incluso, eran contratados en San Marcos de Colón, Choluteca y otras poblaciones hondureñas.

Cada año, cuando se celebraban las inolvidables Fiestas de Noviembre, el olor a pólvora se mezclaba con el 6 por 8, ritmo chúcaro y pizpireto, que parecía imitar los saltos de los toros, traídos de las haciendas de Juigalpa, Acoyapa y San Pedro de Lóvago, para ser sorteados por los mejores campistas de la zona. Cómo olvidar al audaz “Gato Luna”, de la estirpe de los Dimas y los Catarranes chontaleños. Y al genial “Casaya”, que le levantaba la cola al animal y sacaba –encendido- un cigarro Montecarlo, para luego echarle el humo al rostro del astado. Nosotros aplaudíamos frenéticamente a los toreros descalzos, mientras la Banda les regalaba “Qué parió tu mama pelota?”

Por todo este enjambre de añoranzas, cuando se me ocurre escribir “El Gloria” de la Misa Campesina, antes de redactar los primeros versos, pongo en el encabezamiento. Introducción: Son de Toros “La Mama Ramona”. Incluso, se me pasó por la mente añadirle algunos efectos de pólvora sonora: cohetes, morteros, triquitraques…Pero mi amigo Roberto Sánchez Ramírez, gran animador de esta obra, me dijo muy serio: -Te voy a llevar a conocer a una de las mejores Bandas Filarmónicas de Nicaragua. Y te advierto algo? No vas a tener necesidad de meterle recursos adicionales al Gloria.

Y así fue. Aquel Domingo soleado, nos parqueamos frente a una casa humilde, a una cuadra de la Iglesia de San Pedro, en El Diriá. Sentado en una poltrona de cuero crudo, estaba un caballero cuarentón, recio, con aspecto de honrado mandador de hacienda. Serio el hombre, frente a un nacatamal y un pocillo de café negro. El saludo le llegó “a quemarropa”, cuando se disponía a desayunar: - Carlos Mejía, te presento al Profesor Teodoro Ríos Jáenz.

El Director de la Banda Popular de El Diriá se levantó de inmediato y después de ofrecer su mano cálida, dijo algo que no tuve tiempo de interpretar, pese a mis conocimientos del escaliche. –Siéntese, Roberto. Siéntese Carlitos. Y aprovechen que “el Congreso Nacional está popeando”. Mi amigo el periodista, más avezado en las lides de la jerga callejera, se burló de mi ignorancia: -No agarraste naipe, trovador? Dice el Profesor Ríos que “el Congreso Nacional está popeando”. Te traduzco: Los “diputados”,- o sea los nacatamales- están listos en el fogón, para que les entremos tupido.

Al final, sin despreciar a los “ilustres padres de la patria”, preferimos aceptar sólo una taza de café con roquillitas poblanas. Así se inició una sabrosa conversación, que terminó en un acuerdo formal. Una semana después, en el estudio de Lorenzo “El Chocoyo” Cardenal, la Banda Popular de El Diriá, dirigidos por el Profesor Ríos Jáenz grababa la introducción de El Gloria de nuestra Misa Campesina Nicaragüense. En el centro de aquella herradura filarmónica, un clarinetista invitado:
Mi querido amigo Róger Barrera. Llegó muy circunspecto, con camisa manga larga de cuello almidonado y un corbatín negro con lunares blancos. –Verdad que parece “gato de sala”? –habría dicho mi compadre Payo Amaya.

La grabación fue un éxito. Cuando el 6 por 8 de la Mama Ramona inundó el Estudio del “Chocoyo” Cardenal, en medio de aquella fiesta de metales, bombos y platillos, vi que Roberto me cerró el ojo izquierdo, como diciendo: -Te das cuenta de que no exageraba? Pero si querés, todavía tenés tiempo de meterle cohetes, morteros y todo lo que te dé la gana.

El periodista tenía razón. El Gloria quedó en su punto. Como diría Pancho Cedeño: Socorrito…socorrito!!!

GLORIA

Con el más alegre son de mi pueblo
vengo a cantar
este Gloria a Cristo que en son de toros
me gusta más
Yo quiero cantar a Jesús que es líder
de la verdad
con el gozo desbordante y explosivo
de los cohetes
que iluminan nuestro cielos en la fiesta popular

(Con música de la “MORA LIMPIA” (Justo Santos)

Gloria a Dios en Siuna, Jalapa y Cosigüina
en Solentiname, Diriomo y Ticuantepe
Gloria a Dios en Tisma, Waslala y Yalagüina
en Totogalpa, Moyogalpa y Santa Cruz.

Gloria al que sigue la luz del Evangelio
al que denuncia sin miedo a la injusticia
Gloria al que sufre la cárcel y el destierro
y da su vida combatiendo al opresor

Hoy te glorificamos, Señor, con las marimbas
con violines de ñambar, sonajas y atabales
con chirimillas, quijongos y zambumbias
con las danzas nativas de Subtiava y Monimbó

Con el más alegre son de mi pueblo....

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