12 sept 2008
Carlos Mejía Godoy a ritmo de patria
Mural Sonoro para héroes de Guerra Nacional
* Para evitar que muchachos digan que Byron Cole es un prócer y Andrés Castro lapidó a Rafaela Herrera, como salió en END, dice cantautor
* Un joven del “Carlos A. Bravo” de Granada, le aseguró que Charles Frederick Henningsen, el filibustero que incendió Granada, lanzó con los Dodgers de Los Ángeles y hasta se tiró un juego perfecto
* Una cantata, una bailata y un teatro para que entendamos que dejando las diferencias haremos un gran país, invita el artista
Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni
Ahora la Batalla de San Jacinto, la quema del mesón de Rivas, la Ruta del Tránsito y el comodoro Vanderbilt no sólo se podrá leer en los textos escolares, sino que Carlos Mejía Godoy presta su arte para que tarareemos La Guerra Nacional.
Es una eficaz fórmula con la que los jóvenes --la obra es dedicada al grueso de nuestra población-- puedan recordar, o mejor dicho, entonar la historia y evitar terribles desatinos como los que lamentablemente ofrecieron los estudiantes entrevistados por END que dijeron: Andrés Castro apedreó a Rafaela Herrera y Byron Cole es un prócer nacional.
“Mural Sonoro a los Héroes de Septiembre”, es el título de la monumental obra que registra los capitales episodios que empezaron a darle talle, forma e identidad a nuestro país, desde Rafaela Herrera, a quien el cantautor ubica en “el empollamiento de la nación” de lo que sería Nicaragua. Y cierra la propuesta, el fusilamiento de Walker en Trujillo.
Carlos presentará hoy su obra en la “Casa de los Mejía”, quizá de una manera modesta por su magnitud, por la orquestación de la que debe hacer uso, por lo ambicioso de un proyecto que así lo adelanta: el Mural es cantata, porque se canta; bailato, porque se baila, y sonata, porque suena; hay oratoria, recitales, teatro, proyección audiovisual, y hasta pintura. Los artistas contarán y cantarán los distintos capítulos de una historia mal aprendida.
El filibustero que “lanzó” con los Dodger
El compositor, a tono con la alerta que dio EL NUEVO DIARIO sobre el desconocimiento activo del Mes de la Patria, recordó que cuando preguntó a un colegial del Instituto “Carlos A. Bravo”, de Granada, sobre quién era Charles Frederick Henningsen, aseguró que lanzó con los Dodgers de Los Ángeles, que incluso había lanzado un juego perfecto. Y hasta le detalló su récord en las mayores.
Henningsen fue el general de William Walker que incendió la Gran Sultana para darse el gusto de escribir una deplorable expresión: “Here was Granada”. Ahora, se escuchará su nombre y su detestable participación en la guerra.
“Este hombre no era un cabo, un raso, era un hombre ilustrado, anduvo guerreando en Europa, no es el mercenario corriente, se carteaba hasta con Víctor Hugo, el poeta cantado hasta por Rubén Darío”, apostilló. “Le hago una canción en Spanglish, es una cosa divertida, bufa, de un Henningsen que ve a Walker como un verdadero jefe: ‘Tengo que cumplir con mi deber, éste es un iluminado, un verdadero líder natural’.
El compositor empieza la obra, integrando el tema emblemático de Tino López Guerra “Nicaragua mía”. Esta orquestación también es obra del arreglista Hugo Castilla, luego viene el corrido de Rafaela Herrera, después la gesta de Enmanuel Mongalo, la primera batalla de Rivas, el valor de Nery Fajardo, que con el célebre maestro forman la dupla contra los filibusteros en el Sur.
Carlos suena “El Zanatillo”, y aunque no es el ave nacional, para el artista sí reúne las condiciones por su parecido al nicaragüense: jodedor, metiche, e igualado.
Vanderbilt y
la carta a Tata Lolo
La Ruta del Tránsito y el protagonismo de Vanderbilt se escuchará “a bordo” de una polka norteamericana, que remitirá al auditorio al ambiente del Lejano Oeste, porque Nicaragua era el paso más seguro para llegar a California, a su gran fiebre del oro. Después viene su canto a la “piedra de Andrés”, la carta a Tata Lolo, el abuelo de la patria, escrita por un colegial que tras desfilar, se pone a la orden del general José Dolores Estrada: “Fuiste un gran general, te retiraste pobre y digno…”, todo un ejemplo para los generales y líderes de hoy, nos dice.
Se oirá la canción de la unidad de timbucos y calandracas, “todos contra Walker, si una gota se junta a otra gota, el aguacero más potente; a dos puyas no hay toro valiente”. Es un corrido natural, afirma.
Carlos dice que se preocupó porque sobre la gesta, además de los textos de historia, de poesía y algún cuadro, “no había ni una sola canción, ni en el folklore, ni música de autor vivo, y yendo más atrás, sólo hay una mención a Rafael Herrera, en el canto de Tino López Guerra, y por eso me baso en ese recorrido”.
El mural le llevó seis años, y es “mi aporte a la juventud”. Entre el instrumental, se utilizará el corno francés, ideal para obras épicas, y el banjo-violín, acordeón, guitarra y harmónica, en formato de country, en el pasaje de don Cornelio Vanderbilt
La obra será presentada hoy jueves y mañana viernes, a partir de las 8 y 30 de
la noche.
De la demanda por La Consigna:
“No voy a retirar la demanda de derechos de autor, no me corro al ruido de los caites. Mantengo con certeza que no voy a lograr que se haga justicia en mi país, desde el momento que procuradores, fiscales y jueces de antemano dicen que la música mía es de todos. ¿Qué puedo esperar? Sencillamente, la mejor forma de defenderme es trabajando. Después del Mural, preparo mi pastorela de navidad”
Del espíritu del Mural:
“El espíritu de todo esto es demostrar que la única forma de salvar a Nicaragua es quitándonos las etiquetas de izquierda y derecha, y que nos unamos todos, la gente honrada, limpia, consciente y transparente, para juntos trabajar por
Nicaragua.
A los héroes y ciudadanos de la gesta no les preguntaron en qué partido, CPC o sindicato estaban organizados. Ellos y ellas dieron el paso al frente de la patria, luego lucharon por la unidad centroamericana, depusieron sus diferencias, incluso las fronterizas, y lucharon por la región, sacaron al filibustero y dejaron el
ejemplo”.
5 sept 2008
Al trovador Carlos Mejía Godoy Por Pablo Antonio Cuadra
Entre nosotros, un joven cantor que se ha atrevido a criticar la tortura - esa tenebrosa mancha de crueldad, que empuerca la túnica de nuestra justicia - no solamente no ha sido escuchado, ni respetado en su hermoso grito de protesta social, sino que ha sido sancionado con la más fuerte multa jamás aplicada, en nuestra historia, a una obra de arte. Su delito? Entonar una copla satírica en contra del uso de la picana eléctrica en los interrogatorios.
Desde hace tiempo, he seguido con creciente admiración la carrera de Carlos Mejía Godoy, uno de los poquísimos valores auténticos de la canción nicaragüense, quien, a pesar de luchar en un medio agotador como el radial, ha producido ya un buen número de canciones, cuya letra y música revelan a un verdadero creador, que sabe enraizar su originalidad en lo profundo del alma y de los ritmos de su pueblo.
Laureado en festivales internacionales, jamás supimos que el Estado se fijara en Carlos para alentar su obra. Aquí el Estado - cuando toma la iniciativa, es para pisotear valores humanos. Para dejar caer, como es el caso, sobre la guitarra de un humilde juglar, una aplastante multa faraónica. Existe un premio de mil quinientos dólares, para estimular nuestra creación musical?
Cuando se medita sobre el salvaje monto de esta sanción económica, lo que se advierte es el odio bárbaro contra la cultura. Es el eterno pleito entre la Fuerza y la Inteligencia. Entre la Tiranía y el Ingenio. Entre la Pistola y la Guitarra: uniformar de una gris estupidez a todo el país y ¡que no se oiga otro ritmo que la acompasada y silenciosa respiración de los sometidos!
En tiempos de Nerón se extinguió la sátira en Roma. En tiempos de Stalin dejó de existir la sonrisa en Rusia. Tendremos que agregar: En tiempos de Somoza, dejó de existir el canto en Nicaragua?
Cuenta La Fontaine en su "Vida de Esopo", que una vez Creso, - el Rey tirano de Lidia - hizo saber a los habitantes de Samos que, o le pagaban tributo o les hacía la guerra. Temerosos, los samosanos iban a aceptar el tributo. Esopo, el jorobado fabulista, que era esclavo liberto, pidió la palabra: "Sólo dos caminos hay para los mortales. El de la libertad, escabroso al principio, pero agradable luego. Y el de la esclavitud, cómodo al comienzo, pero desesperante después".
La gente de Samos rechazo el ultimátum de Creso y se aprestó para la guerra. El tirano envió una embajada, ofreciendo respetar sus libertades si le entregaban a Esopo. Los ricos encontraron ventajosa la propuesta: era buen negocio entregar al pobre fabulista a cambio de su sosiego. Cuando llevaron a Esopo ante Creso, éste se extrañó de que un hombrecillo tan insignificante fuera un obstáculo para su ambición. Y dio la orden de matarlo. Pero Esopo, de pie ante el déspota, exclamo: "Rey Creso! Había una vez un campesino que cogía saltamontes para defender sus siembros y cayó en sus manos una cigarra. Iba a matarla, cuando ella le dijo: - Qué daño te hice? Yo no destruyo tus espigas. Lo único que tengo es la voz para cantar -". Esopo continuó: Rey Creso, yo soy como aquella cigarra. No tengo mas que la voz, para cantar la libertad de mi pueblo". El Tirano, comprendiendo el valor moral de aquel hombrecito, lo devolvió a su país y respetó la libertad en Samos.
Si en Nicaragua la autoridad no es capaz de manifestar, por lo menos, la comprensión humana del opresor de Lidia, y le aplica a nuestro querido trovador esa multa salvaje, quiero que sepa que - como yo - hay miles de nicaragüenses, dispuestos a hacer una colecta, en solidaridad con una valiente guitarra, que ha cantado a la Libertad de Nicaragua.
Agosto de 1971.
Desde hace tiempo, he seguido con creciente admiración la carrera de Carlos Mejía Godoy, uno de los poquísimos valores auténticos de la canción nicaragüense, quien, a pesar de luchar en un medio agotador como el radial, ha producido ya un buen número de canciones, cuya letra y música revelan a un verdadero creador, que sabe enraizar su originalidad en lo profundo del alma y de los ritmos de su pueblo.
Laureado en festivales internacionales, jamás supimos que el Estado se fijara en Carlos para alentar su obra. Aquí el Estado - cuando toma la iniciativa, es para pisotear valores humanos. Para dejar caer, como es el caso, sobre la guitarra de un humilde juglar, una aplastante multa faraónica. Existe un premio de mil quinientos dólares, para estimular nuestra creación musical?
Cuando se medita sobre el salvaje monto de esta sanción económica, lo que se advierte es el odio bárbaro contra la cultura. Es el eterno pleito entre la Fuerza y la Inteligencia. Entre la Tiranía y el Ingenio. Entre la Pistola y la Guitarra: uniformar de una gris estupidez a todo el país y ¡que no se oiga otro ritmo que la acompasada y silenciosa respiración de los sometidos!
En tiempos de Nerón se extinguió la sátira en Roma. En tiempos de Stalin dejó de existir la sonrisa en Rusia. Tendremos que agregar: En tiempos de Somoza, dejó de existir el canto en Nicaragua?
Cuenta La Fontaine en su "Vida de Esopo", que una vez Creso, - el Rey tirano de Lidia - hizo saber a los habitantes de Samos que, o le pagaban tributo o les hacía la guerra. Temerosos, los samosanos iban a aceptar el tributo. Esopo, el jorobado fabulista, que era esclavo liberto, pidió la palabra: "Sólo dos caminos hay para los mortales. El de la libertad, escabroso al principio, pero agradable luego. Y el de la esclavitud, cómodo al comienzo, pero desesperante después".
La gente de Samos rechazo el ultimátum de Creso y se aprestó para la guerra. El tirano envió una embajada, ofreciendo respetar sus libertades si le entregaban a Esopo. Los ricos encontraron ventajosa la propuesta: era buen negocio entregar al pobre fabulista a cambio de su sosiego. Cuando llevaron a Esopo ante Creso, éste se extrañó de que un hombrecillo tan insignificante fuera un obstáculo para su ambición. Y dio la orden de matarlo. Pero Esopo, de pie ante el déspota, exclamo: "Rey Creso! Había una vez un campesino que cogía saltamontes para defender sus siembros y cayó en sus manos una cigarra. Iba a matarla, cuando ella le dijo: - Qué daño te hice? Yo no destruyo tus espigas. Lo único que tengo es la voz para cantar -". Esopo continuó: Rey Creso, yo soy como aquella cigarra. No tengo mas que la voz, para cantar la libertad de mi pueblo". El Tirano, comprendiendo el valor moral de aquel hombrecito, lo devolvió a su país y respetó la libertad en Samos.
Si en Nicaragua la autoridad no es capaz de manifestar, por lo menos, la comprensión humana del opresor de Lidia, y le aplica a nuestro querido trovador esa multa salvaje, quiero que sepa que - como yo - hay miles de nicaragüenses, dispuestos a hacer una colecta, en solidaridad con una valiente guitarra, que ha cantado a la Libertad de Nicaragua.
Agosto de 1971.
Quincho Barrilete nació debajo de un palo de mango
Carlos Mejía Godoy compuso su primera canción Alforja campesina a los 23 años. ()
Roberto Sánchez Ramírez
rsanchez@managua.gob.ni
Entre la pistola y la guitarra
La sala de fiesta en la ciudad de Fix, en Terragona, España, estaba muy animada con la presentación del grupo nicaragüense de Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, compuesto por Enrique Duarte, Silvio Linarte y Humberto Quintanilla. Era la noche del 13 de noviembre de 1977.
Un mesero al escuchar el acento de los nicaragüenses se acercó y les informó que un joven, no sabía si uruguayo o argentino, había ganado el premio de la Organización de la Televisión Iberoamericana (OTI). Carlos le preguntó el nombre de la canción y el mesero les dijo haber creído escuchar que era “Pincho marinero”.
Encontrando cierta similitud entre “Pincho” y “Quincho”, Carlos se comunicó a Madrid con Oscar Gómez, productor de la CBS, el promotor de Son tus perjúmenes mujer en España. Oscar le confirmó que en efecto, el festival de la OTI, realizado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, había sido ganado por “Quincho Barrilete”, composición de Carlos, interpretada por Eduardo “Guayo” González Siero.
Carlos se comunicó hasta Somoto, Nicaragua, con su padre Carlos Alberto Mejía Fajardo. En la tierra natal del compositor era de día, la casa familiar estaba llena de amistades que llegaban a felicitar a “Chas” Mejía, a doña María Elsa, su esposa, mientras en las calles de Somoto los cohetes estallaban.
NO FUE POR CASUALIDAD
“Quincho Barrilete”, no nació por casualidad. Su progenitor abrió los ojos en Somoto, departamento de Madriz, en las históricas Segovias del general Augusto C. Sandino, el 27 de junio de 1943. “Chas” Mejía y doña María Elsa formaron una familia en un ambiente musical, lleno de picardía y unidad que cobijó a Chico Luis, Carlos, Luis Enrique, Armando, Conchita, María Ángeles y María Lucila.
En 1954 llega a Managua. Durante los estudios de bachillerato va descubriendo su vocación artística en veladas colegiales. Alterna la universidad con la radiodifusión como locutor, actor y libretista. Carlos, también se dio a conocer como ejecutor de un raro instrumento: el serrucho. Durante sus estudios en el Colegio Calasanz, escribió una composición que le sirve en 1963 para su canción Alforja campesina. La grabó con el trío Los Madrigales. En 1965 la interpreta Otto de la Rocha y la canción se populariza.
Conoce a Erwin Krüger, quien comentó que Alforja campesina “abría una nueva etapa en la música nicaragüense”. Tenía entonces Carlos 22 años, así que se sintió chavalo, cuando Erwin lo invitó a una reunión donde estaban, entre otros, Tino López Guerra, Otto de la Rocha, Carlos Adán Berríos, José Robleto, Pepe y Carlos Ramírez, Orlando Flores Ponce, Carlos Ramón Bermúdez y Rafael Gastón Pérez.
Tuvo el apoyo de Sidar Cisneros Leiva que logró transmitir sus canciones en la Radiodifusora Nacional. En 1965 viajó becado a Alemania, por gestiones de Reynaldo Antonio Tefel, logrando valiosas experiencias en el campo de la radiodifusión, a su regreso trabajó en Radio Centauro del recordado don Salvador Cardenal, en compañía de Douglas Amaya, uno de los nicaragüenses que más se destacaron en radio y televisión.
NACE CORPORITO
Radio Corporación nace en la calle Candelaria, en una casa con historia propia. Allí vivió el matrimonio de Pablo Steiner y la poetisa María Teresa Sánchez, su hijo el recordado dramaturgo, Rolando. En esa casa estuvo la editorial Nuevos Horizontes, visitada por los más conocidos escritores de aquella época. Allí también nació “Corporito”. Invitado por Fabio Gadea Mantilla, Carlos, creó este personaje que en la mañanita y al mediodía llevaba al pueblo la sátira y la crítica al régimen somocista.
“Corporito”, en sus cantos expresaba el sentir popular. En la Corporación se recibían cartas, llamadas telefónicas, como si se tratara de un personaje vivo. Las parodias de “Corporito” eran escuchadas y repetidas, más cuando se publicaron en cancioneros. Conocidas canciones eran modificadas sus letras por otras que se referían a hechos o personajes de nuestra vida nacional. “Corporito” fue multado por el gobierno somocista con C$25,000.00, una gran cantidad en esa época. Pablo Antonio Cuadra publicó en un “Escrito a máquina”, uno titulado “Entre la pistola y la guitarra”.
Surge también el programa El son nuestro de cada día, con el tiempo este movimiento repercutió en los Talleres de sonido popular, La brigada de salvación del canto nacional, donde llegaron a formarse grupos musicales, el grupo coral juvenil La Nueva Milpa, valiosos promotores culturales, entre los que se destacó Wílmor López, quien continúa desarrollando una fructífera labor.
MARÍA DE LOS GUARDIAS
Por el año 1971, a través de su mamá, doña Elsita, Carlos conoce en Somoto, a una mujer que sólo con guardias se metía y que por esos días se marchaba para Totogalpa, donde iba transferido el guardia con el que vivía. La plática de la mujer con doña Elsita inspiró La María de los Guardias, grabada en un disco de los llamados 45 RPM que tenía al reverso a Panchito Escombros, contando con el apoyo de Horacio Borgen, ya fallecido, que a través de Sonorama dio a conocer a muchos artistas nicaragüenses, también Horacio fue el primero en grabar un LP de música del palo de mayo, con el grupo Ganma, ahora Dimensión Costeña.
María de los Guardias y Panchito Escombros, en poco tiempo alcanzaron una gran popularidad. Hasta la orquesta de la Guardia Nacional la ejecutaba, cambiando la letra, en lugar de decir “contra un hombre arrecho llamado Sandino”, decían: “contra un hombre malo…”. María de los Guardias, se hizo conocida en México por la interpretación de Lucha Villa.
El primer LP de Carlos fue Cantos a flor de pueblo. Después viene La calle de en medio, sigue la Misa Campesina Nicaragüense, obra musical que refleja el espíritu de la iglesia Popular Latinoamericana en su opción por los pobres. En el año 1977 otro disco LP El son nuestro de cada día, obtiene tres discos de oro en España.
Con el grupo Los de Palacagüina, ha recorrido gran parte de Europa y América. En los Estados Unidos de Norteamérica se ha presentado en muchas ciudades, igual que en Japón. Desde 1970, ganó en Costa Rica, el primer lugar de la canción centroamericana; en 1973, Panamá, el segundo lugar de la canción centroamericana y Panamá; en 1977, en Madrid, primer lugar festival de la OTI, con Quincho Barrilete.
En 1978, premio al mejor grupo de España: 1978, premio al compositor más destacado de España; 1979, premio Bravo de la Iglesia católica española a la obra Misa Campesina Nicaragüense; 1989, Orden Independencia Cultural Rubén Darío; en el año 2002, junto con su hermano Luis Enrique, recibió la distinción de la Organización Panamericana de la Salud, Campeones de la Salud.
Año 2003, a Carlos y Luis Enrique, la Universidad Nacional Agraria, les entrega el título de Doctor Honoris Causa. En el año 2003, a los hermanos Mejía Godoy, se les dedica el X Festival de la Canción Universitaria. En el año 2005, reconocimiento de la Academia Nicaragüense de la Lengua por sus aportes del habla popular.
Otros discos, en formato LP y CD, son: Guitarra Armada; Canto Épico al FSLN, la portada es tomada de un cuadro del pintor ecuatoriano, Oswaldo Guayasamín, quien personalmente autorizó el uso a Carlos y Luis Enrique; La tapisca, Tasba pri; Regresamos pues; El ave canta… aunque la rama cruja; Azúcar y pimienta; Astillas del mismo canto (Vol.. I y II), con Luis Enrique; Nicaragua es un chischil; Grandes éxitos (Vol.. II); Firuliche; Viva Sandino; Soy nicaragüense güegüense; Concierto por la paz; a dos puyas… no hay toro valiente, con Sergio Tapia; Bajo la sombra de Sandino; Leona de tiempo completo y Relincho en la sangre.
Carlos ha musicalizado algunos poemas como: Los cantos de Cifar de Pablo Antonio Cuadra, El Paraíso recobrado de Carlos Martínez Rivas, Oración para Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal y Letanías a Catarrán de Guillermo Rothschuh Tablada. Recientemente, con el título de Apunta, dispara y canta, se dio a conocer un vídeo que contiene canciones de la revolución nicaragüense, un concierto en vivo en la Casa de los Mejía Godoy, ahora donde fueron Los Antojitos, costado oeste del Hotel Crowne Plaza. Figuran canciones de Carlos y Luis Enrique, entre ellas: Eran treinta con él, Hilachas de sol, Vivirá Monimbó, Cuando venga la paz, La tumba del guerrillero, Un gigante que despierta, Revolución, Compañero César.
AY NICARAGUA, NICARAGUITA
Por sobre la política y la ideología, el nicaragüense, dentro o fuera de su patria, se emociona cuando entona Ay Nicaragua, nicaraguita. Después de nuestro Himno Nacional, es uno de los cantos con el que más se identifican los nicas. Pero además, Carlos, como los viejos juglares y trovadores ha llevado al canto hechos y personajes, poemas, canciones anónimas, puesto letra a música como La flor de pino.
Es tan numerosa y de tanta calidad la obra de Carlos que resulta difícil decir cuál es mejor que otra canción, al final hay que hacer una larga lista. Además de las mencionadas, tenemos el Cristo de Palacagüina; Clodomiro el Ñajo, La Tula cuecho. Mención especial merece Las campesinas del Cúa, inspirada en un poema de Ernesto Cardenal. Son tus perjúmenes mujer, canción recopilada por los Bisturices Armónicos, la interpretación de Carlos y Los de Palacagüina, la convirtió en la canción más cantada del verano de 1977 en España.
RELINCHO EN LA SANGRE
Así como Carlos ha sido fecundo compositor, también lo es como progenitor, su cosecha tiene los nombres de Carlos Alberto, Jorge Eduardo, Carlos Alexis, Camilo, Augusto César, María Elsa, Carlos Luis y Xochitl Alondra. Varios han continuado la vocación musical de su padre, juntos hermanos y sobrinos forman el más completo clan en su género, expresado en el título del libro de Luis Enrique “Relincho en la sangre”.
El vídeo apunta, dispara y canta, recientemente dado a conocer, es como el cordón umbilical que aunque se corta es el que da la vida en la gestación. Así, Carlos, junto con su hermano Luis Enrique, son en el canto parte de la historia de la revolución sandinista
Roberto Sánchez Ramírez
rsanchez@managua.gob.ni
Entre la pistola y la guitarra
La sala de fiesta en la ciudad de Fix, en Terragona, España, estaba muy animada con la presentación del grupo nicaragüense de Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, compuesto por Enrique Duarte, Silvio Linarte y Humberto Quintanilla. Era la noche del 13 de noviembre de 1977.
Un mesero al escuchar el acento de los nicaragüenses se acercó y les informó que un joven, no sabía si uruguayo o argentino, había ganado el premio de la Organización de la Televisión Iberoamericana (OTI). Carlos le preguntó el nombre de la canción y el mesero les dijo haber creído escuchar que era “Pincho marinero”.
Encontrando cierta similitud entre “Pincho” y “Quincho”, Carlos se comunicó a Madrid con Oscar Gómez, productor de la CBS, el promotor de Son tus perjúmenes mujer en España. Oscar le confirmó que en efecto, el festival de la OTI, realizado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, había sido ganado por “Quincho Barrilete”, composición de Carlos, interpretada por Eduardo “Guayo” González Siero.
Carlos se comunicó hasta Somoto, Nicaragua, con su padre Carlos Alberto Mejía Fajardo. En la tierra natal del compositor era de día, la casa familiar estaba llena de amistades que llegaban a felicitar a “Chas” Mejía, a doña María Elsa, su esposa, mientras en las calles de Somoto los cohetes estallaban.
NO FUE POR CASUALIDAD
“Quincho Barrilete”, no nació por casualidad. Su progenitor abrió los ojos en Somoto, departamento de Madriz, en las históricas Segovias del general Augusto C. Sandino, el 27 de junio de 1943. “Chas” Mejía y doña María Elsa formaron una familia en un ambiente musical, lleno de picardía y unidad que cobijó a Chico Luis, Carlos, Luis Enrique, Armando, Conchita, María Ángeles y María Lucila.
En 1954 llega a Managua. Durante los estudios de bachillerato va descubriendo su vocación artística en veladas colegiales. Alterna la universidad con la radiodifusión como locutor, actor y libretista. Carlos, también se dio a conocer como ejecutor de un raro instrumento: el serrucho. Durante sus estudios en el Colegio Calasanz, escribió una composición que le sirve en 1963 para su canción Alforja campesina. La grabó con el trío Los Madrigales. En 1965 la interpreta Otto de la Rocha y la canción se populariza.
Conoce a Erwin Krüger, quien comentó que Alforja campesina “abría una nueva etapa en la música nicaragüense”. Tenía entonces Carlos 22 años, así que se sintió chavalo, cuando Erwin lo invitó a una reunión donde estaban, entre otros, Tino López Guerra, Otto de la Rocha, Carlos Adán Berríos, José Robleto, Pepe y Carlos Ramírez, Orlando Flores Ponce, Carlos Ramón Bermúdez y Rafael Gastón Pérez.
Tuvo el apoyo de Sidar Cisneros Leiva que logró transmitir sus canciones en la Radiodifusora Nacional. En 1965 viajó becado a Alemania, por gestiones de Reynaldo Antonio Tefel, logrando valiosas experiencias en el campo de la radiodifusión, a su regreso trabajó en Radio Centauro del recordado don Salvador Cardenal, en compañía de Douglas Amaya, uno de los nicaragüenses que más se destacaron en radio y televisión.
NACE CORPORITO
Radio Corporación nace en la calle Candelaria, en una casa con historia propia. Allí vivió el matrimonio de Pablo Steiner y la poetisa María Teresa Sánchez, su hijo el recordado dramaturgo, Rolando. En esa casa estuvo la editorial Nuevos Horizontes, visitada por los más conocidos escritores de aquella época. Allí también nació “Corporito”. Invitado por Fabio Gadea Mantilla, Carlos, creó este personaje que en la mañanita y al mediodía llevaba al pueblo la sátira y la crítica al régimen somocista.
“Corporito”, en sus cantos expresaba el sentir popular. En la Corporación se recibían cartas, llamadas telefónicas, como si se tratara de un personaje vivo. Las parodias de “Corporito” eran escuchadas y repetidas, más cuando se publicaron en cancioneros. Conocidas canciones eran modificadas sus letras por otras que se referían a hechos o personajes de nuestra vida nacional. “Corporito” fue multado por el gobierno somocista con C$25,000.00, una gran cantidad en esa época. Pablo Antonio Cuadra publicó en un “Escrito a máquina”, uno titulado “Entre la pistola y la guitarra”.
Surge también el programa El son nuestro de cada día, con el tiempo este movimiento repercutió en los Talleres de sonido popular, La brigada de salvación del canto nacional, donde llegaron a formarse grupos musicales, el grupo coral juvenil La Nueva Milpa, valiosos promotores culturales, entre los que se destacó Wílmor López, quien continúa desarrollando una fructífera labor.
MARÍA DE LOS GUARDIAS
Por el año 1971, a través de su mamá, doña Elsita, Carlos conoce en Somoto, a una mujer que sólo con guardias se metía y que por esos días se marchaba para Totogalpa, donde iba transferido el guardia con el que vivía. La plática de la mujer con doña Elsita inspiró La María de los Guardias, grabada en un disco de los llamados 45 RPM que tenía al reverso a Panchito Escombros, contando con el apoyo de Horacio Borgen, ya fallecido, que a través de Sonorama dio a conocer a muchos artistas nicaragüenses, también Horacio fue el primero en grabar un LP de música del palo de mayo, con el grupo Ganma, ahora Dimensión Costeña.
María de los Guardias y Panchito Escombros, en poco tiempo alcanzaron una gran popularidad. Hasta la orquesta de la Guardia Nacional la ejecutaba, cambiando la letra, en lugar de decir “contra un hombre arrecho llamado Sandino”, decían: “contra un hombre malo…”. María de los Guardias, se hizo conocida en México por la interpretación de Lucha Villa.
El primer LP de Carlos fue Cantos a flor de pueblo. Después viene La calle de en medio, sigue la Misa Campesina Nicaragüense, obra musical que refleja el espíritu de la iglesia Popular Latinoamericana en su opción por los pobres. En el año 1977 otro disco LP El son nuestro de cada día, obtiene tres discos de oro en España.
Con el grupo Los de Palacagüina, ha recorrido gran parte de Europa y América. En los Estados Unidos de Norteamérica se ha presentado en muchas ciudades, igual que en Japón. Desde 1970, ganó en Costa Rica, el primer lugar de la canción centroamericana; en 1973, Panamá, el segundo lugar de la canción centroamericana y Panamá; en 1977, en Madrid, primer lugar festival de la OTI, con Quincho Barrilete.
En 1978, premio al mejor grupo de España: 1978, premio al compositor más destacado de España; 1979, premio Bravo de la Iglesia católica española a la obra Misa Campesina Nicaragüense; 1989, Orden Independencia Cultural Rubén Darío; en el año 2002, junto con su hermano Luis Enrique, recibió la distinción de la Organización Panamericana de la Salud, Campeones de la Salud.
Año 2003, a Carlos y Luis Enrique, la Universidad Nacional Agraria, les entrega el título de Doctor Honoris Causa. En el año 2003, a los hermanos Mejía Godoy, se les dedica el X Festival de la Canción Universitaria. En el año 2005, reconocimiento de la Academia Nicaragüense de la Lengua por sus aportes del habla popular.
Otros discos, en formato LP y CD, son: Guitarra Armada; Canto Épico al FSLN, la portada es tomada de un cuadro del pintor ecuatoriano, Oswaldo Guayasamín, quien personalmente autorizó el uso a Carlos y Luis Enrique; La tapisca, Tasba pri; Regresamos pues; El ave canta… aunque la rama cruja; Azúcar y pimienta; Astillas del mismo canto (Vol.. I y II), con Luis Enrique; Nicaragua es un chischil; Grandes éxitos (Vol.. II); Firuliche; Viva Sandino; Soy nicaragüense güegüense; Concierto por la paz; a dos puyas… no hay toro valiente, con Sergio Tapia; Bajo la sombra de Sandino; Leona de tiempo completo y Relincho en la sangre.
Carlos ha musicalizado algunos poemas como: Los cantos de Cifar de Pablo Antonio Cuadra, El Paraíso recobrado de Carlos Martínez Rivas, Oración para Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal y Letanías a Catarrán de Guillermo Rothschuh Tablada. Recientemente, con el título de Apunta, dispara y canta, se dio a conocer un vídeo que contiene canciones de la revolución nicaragüense, un concierto en vivo en la Casa de los Mejía Godoy, ahora donde fueron Los Antojitos, costado oeste del Hotel Crowne Plaza. Figuran canciones de Carlos y Luis Enrique, entre ellas: Eran treinta con él, Hilachas de sol, Vivirá Monimbó, Cuando venga la paz, La tumba del guerrillero, Un gigante que despierta, Revolución, Compañero César.
AY NICARAGUA, NICARAGUITA
Por sobre la política y la ideología, el nicaragüense, dentro o fuera de su patria, se emociona cuando entona Ay Nicaragua, nicaraguita. Después de nuestro Himno Nacional, es uno de los cantos con el que más se identifican los nicas. Pero además, Carlos, como los viejos juglares y trovadores ha llevado al canto hechos y personajes, poemas, canciones anónimas, puesto letra a música como La flor de pino.
Es tan numerosa y de tanta calidad la obra de Carlos que resulta difícil decir cuál es mejor que otra canción, al final hay que hacer una larga lista. Además de las mencionadas, tenemos el Cristo de Palacagüina; Clodomiro el Ñajo, La Tula cuecho. Mención especial merece Las campesinas del Cúa, inspirada en un poema de Ernesto Cardenal. Son tus perjúmenes mujer, canción recopilada por los Bisturices Armónicos, la interpretación de Carlos y Los de Palacagüina, la convirtió en la canción más cantada del verano de 1977 en España.
RELINCHO EN LA SANGRE
Así como Carlos ha sido fecundo compositor, también lo es como progenitor, su cosecha tiene los nombres de Carlos Alberto, Jorge Eduardo, Carlos Alexis, Camilo, Augusto César, María Elsa, Carlos Luis y Xochitl Alondra. Varios han continuado la vocación musical de su padre, juntos hermanos y sobrinos forman el más completo clan en su género, expresado en el título del libro de Luis Enrique “Relincho en la sangre”.
El vídeo apunta, dispara y canta, recientemente dado a conocer, es como el cordón umbilical que aunque se corta es el que da la vida en la gestación. Así, Carlos, junto con su hermano Luis Enrique, son en el canto parte de la historia de la revolución sandinista
28 ago 2008
Pronunciamiento en solidaridad con el P. Ernesto Cardenal
Estupefacto. No. Este nuevo golpe contra la dignidad de uno de los nicaragüenses más queridos y respetados de Nicaragua y el planeta nos llena de coraje e indignación. Pero ya no nos toma de sorpresa. Todavía está fresca en la memoria de todos, la desición arbitraria de la Familia Ortega de apropiarse, igual que Somoza, de mi obra musical, pasando por encima de todas legislaciones nacionales e internacionales de derechos de autor.
Su arrogancia sin límites los llevó, incluso, a fomentar el pirateo descarado de mis canciones, obsequiando sin ningún pudor, un CD, donde aparecen las siglas del partido gobernante, no así el nombre del autor, en un precedente vergonzoso totalmente inédito.
Quiero reconocer públicamente la actitud del Vicepresidente de la República, Dr.Jaime Morales Carazo, quien tuvo la gallardía y el decoro de declararse en contra de esta infamia, expresando su desacuerdo ante semejante barbarie.
Como pueden dar fe ustedes, en estos últimos días me he limitado a aparecer en los medios de comunicación –única y exclusivamente- para promover mi obra artística. Y esto lo decidí, con la esperanza de que la Sra. Murillo, tal como lo hizo hace varios años, decidiera retirar las obras de mi autoría, invadiendo los actos oficiales de música extranjera. Vale aclarar que de los barrios y sectores populares jamás despareció mi música y yo me sentí profundamente honrado, igual que hoy, ya que el pueblo-pueblo (no el “ Pueblo Presidente”) tiene pleno derecho sobre todas mi canciones.
Hace un par de semanas celebramos –a teatro lleno- nuestra Misa Campesina, como una jaculatoria plural y colectiva por la Paz de Nicaragua. Y, como la mejor muestra de tolerancia y hermandad, participaron incluso militantes del partido de gobierno.
Sin embargo, ahora que el danielismo se ha adueñado de las rotondas y las plazas, dizque para “orar contra el odio”, rubrican su campaña beatífica, ensañándose contra una de las figuras de prestigio moral e intelectual. Nuestro mayor poeta vivo: Ernesto Cardenal.
Ahora me preguntan los medios de comunicación: Qué pasó con la demanda interpuesta contra el Gobierno, de cara a las instancias jurídicas de este país? Yo invito cordialmente a las empresas de opinión, para que realicen una encuesta y le pregunten al pueblo:
Un sistema judicial corrupto, secuestrado por un pacto vergonzoso, va a emitir un veredicto a favor de un artista, que clama por sus derechos? La misma gente respondería: eso es gastar pólvora en zopilotes.
Pero eso si. Confío plenamente en las leyes internacionales y trasladaremos nuestra batalla a las instancias correspondientes para seguir luchando desde ahí por nuestra dignidad.
Mientras tanto le digo al Padre Cardenal: Querido Poeta, reciba en este abrazo el cariño y respeto de centenares de artistas que en este momento crucial están con usted hasta las últimas consecuencias.
Carlos Mejía Godoy
Managua, 28 de Agosto del 2008
Su arrogancia sin límites los llevó, incluso, a fomentar el pirateo descarado de mis canciones, obsequiando sin ningún pudor, un CD, donde aparecen las siglas del partido gobernante, no así el nombre del autor, en un precedente vergonzoso totalmente inédito.
Quiero reconocer públicamente la actitud del Vicepresidente de la República, Dr.Jaime Morales Carazo, quien tuvo la gallardía y el decoro de declararse en contra de esta infamia, expresando su desacuerdo ante semejante barbarie.
Como pueden dar fe ustedes, en estos últimos días me he limitado a aparecer en los medios de comunicación –única y exclusivamente- para promover mi obra artística. Y esto lo decidí, con la esperanza de que la Sra. Murillo, tal como lo hizo hace varios años, decidiera retirar las obras de mi autoría, invadiendo los actos oficiales de música extranjera. Vale aclarar que de los barrios y sectores populares jamás despareció mi música y yo me sentí profundamente honrado, igual que hoy, ya que el pueblo-pueblo (no el “ Pueblo Presidente”) tiene pleno derecho sobre todas mi canciones.
Hace un par de semanas celebramos –a teatro lleno- nuestra Misa Campesina, como una jaculatoria plural y colectiva por la Paz de Nicaragua. Y, como la mejor muestra de tolerancia y hermandad, participaron incluso militantes del partido de gobierno.
Sin embargo, ahora que el danielismo se ha adueñado de las rotondas y las plazas, dizque para “orar contra el odio”, rubrican su campaña beatífica, ensañándose contra una de las figuras de prestigio moral e intelectual. Nuestro mayor poeta vivo: Ernesto Cardenal.
Ahora me preguntan los medios de comunicación: Qué pasó con la demanda interpuesta contra el Gobierno, de cara a las instancias jurídicas de este país? Yo invito cordialmente a las empresas de opinión, para que realicen una encuesta y le pregunten al pueblo:
Un sistema judicial corrupto, secuestrado por un pacto vergonzoso, va a emitir un veredicto a favor de un artista, que clama por sus derechos? La misma gente respondería: eso es gastar pólvora en zopilotes.
Pero eso si. Confío plenamente en las leyes internacionales y trasladaremos nuestra batalla a las instancias correspondientes para seguir luchando desde ahí por nuestra dignidad.
Mientras tanto le digo al Padre Cardenal: Querido Poeta, reciba en este abrazo el cariño y respeto de centenares de artistas que en este momento crucial están con usted hasta las últimas consecuencias.
Carlos Mejía Godoy
Managua, 28 de Agosto del 2008
22 ago 2008
Canciones confiscadas
23 Julio 2008
Sergio Ramírez
Una tempestad de vituperios se ha desatado desde los medios de comunicación bajo control del gobierno de Daniel Ortega en contra de Carlos Mejía Godoy, el gran cantautor nicaragüense, por su decisión de vetar el uso de sus canciones para la propaganda oficial, en la que son usadas abundantemente porque evocan a la revolución de la que ahora sólo quedan ruinas, y que desde las alturas del poder se presenta como intacta, en un perverso juego de simulaciones.
Carlos, a quien se ha sumado su hermano Luis Enrique, cantautor también, explica su actitud: "En el contexto dramático que vive nuestro pueblo, amenazado nuevamente con otra dictadura familiar, réplica sórdida de la tiranía de los Somoza, no puedo permitir que mis canciones, inspiradas precisamente en el sacrificio e inmolación de miles de hermanos nicaragüenses, sirvan de fondo musical, para continuar -desde las tarimas enfloradas- la tragicomedia más vergonzosa de los últimos años". Y ha sido claro en decir que no quiere dinero, porque su música no está en venta. Solamente quiere que no se use.
Ortega ha hecho caso omiso, y las canciones de los Mejía Godoy han sido, en cambio, declaradas sujeto de confiscación, como si se tratara de un hato de ganado, o de una fábrica de productos lácteos. En un escrito del comandante Tomás Borge, antiguo ministro del Interior, se lee: "Es mi opinión que la formalidad legal, la cual puede dar origen a una demanda respaldada por la sociedad de autores españoles, no debe obligarnos a renunciar a esa obra que, quiérase o no, pertenece a la sangre de los caídos, tan respetada por los centenares de miles de nicaragüenses integrantes del FSLN…".
Frente a este desprecio de "la formalidad legal" en nombre de la sangre de los caídos, cae abatida la propia Ley de Derecho de Autor que rige en Nicaragua, y que garantiza a los creadores la propiedad de sus obras, como la garantizan la Declaración Universal de Derechos Humanos, y la Convención de Berna de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
Esta concepción atrabiliaria, de que los creadores individuales no son dueños del fruto de su talento, si no que lo es el pueblo que inspiró con sus gestas al artista, (y aquí debe leerse por pueblo un partido político), parecería inofensiva hoy en día, cuando los partidos únicos, dueños del pensamiento único, han venido siendo despojados en todas partes de sus viejas majestades. Pero ya se ve que no.
La primera dama Rosario Murillo afirma en otro escrito que Carlos Mejía Godoy no es sino "el instrumento del ritmo divino, que llegó a su cuerpo desde un lugar sagrado y desconocido", según la cita la revista Time. Y no deja dudas de su voluntad cuando dice también, en una proclama, que "en la vida hay cosas que no nos pertenecen personalmente. Que no tienen dueño. Que no son de propiedad, ni particular ni privada. Los muertos, por ejemplo. La esperanza colectiva, la creación colectiva, el dolor colectivo. Los triunfos colectivos."
El viejo peso de lo colectivo. Y en la inmovilidad histórica que el poder total demanda, todo se congela. Los muertos, por ejemplo, que de esta manera también resultan confiscados, para no hablar de la revolución misma, confiscada también desde su raíz, y privatizada a favor de una familia.
Hoy, los papeles se han trocado de manera dramática en Nicaragua, y de la gesta revolucionaria, que es la que precisamente los Mejía Godoy iluminan en sus canciones, sólo quedan las bambalinas y los telones desgarrados, el escenario comido por la polilla. Los muertos que fueron a morir por aquella causa despertarían hoy asombrados de lo que es el nuevo escenario de poder, que representa todo lo contrario de lo que aquellas canciones exaltan.
Y sobre esas canciones, lo que se quiere imponer es el viejo sello ya sin tinta de lo colectivo: esperanza colectiva, creación colectiva, dolor colectivo, triunfo colectivo, toda una fantasmagoría que se agita en contorsiones patéticas, desprovistas sus figuras de sustancia, y de sentido ético. La épica de los héroes vuelta comedia de esperpentos, y que si en algún lugar permanece íntegra es en la música de Carlos y Luis Enrique.
Este concepto de que el pueblo, visto en la abstracción como una totalidad unánime se encarna en el partido total, lo dice sin ocultamientos la señora Murillo: "el canto de Carlos, a pesar de él mismo, seguirá siendo del Frente. Del Frente Sandinista que hizo la Revolución, y que desde esa lucha mítica, los inspiró y dictó. Del Frente Sandinista, que seguirá, además, revolucionando la historia".
Razones más que suficientes del poder arbitrario para confiscar el patrimonio creativo de unos artistas, en nombre de un partido al que se da el papel imposible de dueño de la historia, y el más imposible aún de seguirla revolucionando.
Masatepe, junio del 2008.
Sergio Ramírez
Una tempestad de vituperios se ha desatado desde los medios de comunicación bajo control del gobierno de Daniel Ortega en contra de Carlos Mejía Godoy, el gran cantautor nicaragüense, por su decisión de vetar el uso de sus canciones para la propaganda oficial, en la que son usadas abundantemente porque evocan a la revolución de la que ahora sólo quedan ruinas, y que desde las alturas del poder se presenta como intacta, en un perverso juego de simulaciones.
Carlos, a quien se ha sumado su hermano Luis Enrique, cantautor también, explica su actitud: "En el contexto dramático que vive nuestro pueblo, amenazado nuevamente con otra dictadura familiar, réplica sórdida de la tiranía de los Somoza, no puedo permitir que mis canciones, inspiradas precisamente en el sacrificio e inmolación de miles de hermanos nicaragüenses, sirvan de fondo musical, para continuar -desde las tarimas enfloradas- la tragicomedia más vergonzosa de los últimos años". Y ha sido claro en decir que no quiere dinero, porque su música no está en venta. Solamente quiere que no se use.
Ortega ha hecho caso omiso, y las canciones de los Mejía Godoy han sido, en cambio, declaradas sujeto de confiscación, como si se tratara de un hato de ganado, o de una fábrica de productos lácteos. En un escrito del comandante Tomás Borge, antiguo ministro del Interior, se lee: "Es mi opinión que la formalidad legal, la cual puede dar origen a una demanda respaldada por la sociedad de autores españoles, no debe obligarnos a renunciar a esa obra que, quiérase o no, pertenece a la sangre de los caídos, tan respetada por los centenares de miles de nicaragüenses integrantes del FSLN…".
Frente a este desprecio de "la formalidad legal" en nombre de la sangre de los caídos, cae abatida la propia Ley de Derecho de Autor que rige en Nicaragua, y que garantiza a los creadores la propiedad de sus obras, como la garantizan la Declaración Universal de Derechos Humanos, y la Convención de Berna de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
Esta concepción atrabiliaria, de que los creadores individuales no son dueños del fruto de su talento, si no que lo es el pueblo que inspiró con sus gestas al artista, (y aquí debe leerse por pueblo un partido político), parecería inofensiva hoy en día, cuando los partidos únicos, dueños del pensamiento único, han venido siendo despojados en todas partes de sus viejas majestades. Pero ya se ve que no.
La primera dama Rosario Murillo afirma en otro escrito que Carlos Mejía Godoy no es sino "el instrumento del ritmo divino, que llegó a su cuerpo desde un lugar sagrado y desconocido", según la cita la revista Time. Y no deja dudas de su voluntad cuando dice también, en una proclama, que "en la vida hay cosas que no nos pertenecen personalmente. Que no tienen dueño. Que no son de propiedad, ni particular ni privada. Los muertos, por ejemplo. La esperanza colectiva, la creación colectiva, el dolor colectivo. Los triunfos colectivos."
El viejo peso de lo colectivo. Y en la inmovilidad histórica que el poder total demanda, todo se congela. Los muertos, por ejemplo, que de esta manera también resultan confiscados, para no hablar de la revolución misma, confiscada también desde su raíz, y privatizada a favor de una familia.
Hoy, los papeles se han trocado de manera dramática en Nicaragua, y de la gesta revolucionaria, que es la que precisamente los Mejía Godoy iluminan en sus canciones, sólo quedan las bambalinas y los telones desgarrados, el escenario comido por la polilla. Los muertos que fueron a morir por aquella causa despertarían hoy asombrados de lo que es el nuevo escenario de poder, que representa todo lo contrario de lo que aquellas canciones exaltan.
Y sobre esas canciones, lo que se quiere imponer es el viejo sello ya sin tinta de lo colectivo: esperanza colectiva, creación colectiva, dolor colectivo, triunfo colectivo, toda una fantasmagoría que se agita en contorsiones patéticas, desprovistas sus figuras de sustancia, y de sentido ético. La épica de los héroes vuelta comedia de esperpentos, y que si en algún lugar permanece íntegra es en la música de Carlos y Luis Enrique.
Este concepto de que el pueblo, visto en la abstracción como una totalidad unánime se encarna en el partido total, lo dice sin ocultamientos la señora Murillo: "el canto de Carlos, a pesar de él mismo, seguirá siendo del Frente. Del Frente Sandinista que hizo la Revolución, y que desde esa lucha mítica, los inspiró y dictó. Del Frente Sandinista, que seguirá, además, revolucionando la historia".
Razones más que suficientes del poder arbitrario para confiscar el patrimonio creativo de unos artistas, en nombre de un partido al que se da el papel imposible de dueño de la historia, y el más imposible aún de seguirla revolucionando.
Masatepe, junio del 2008.
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